Sobre Sekiro y la accesibilidad en el videojuego

Accesibilidad, un palabra que he leído una y otra vez desde la salida de Sekiro en diversos medios. Un deseo, y casi una exigencia, que determinados redactores furiosos, y algunos jugadores desencantados, han expresado de mil formas. ¿Han de ser los videojuegos para todos? Obviamente no. Nunca lo han sido y debería continuar así.

Para responder la cuestión de arriba, sería muy fácil remontarse al pasado y sacar del baúl de los recuerdos cientos de juegos desafiantes que no estaban hechos para todos los públicos. Podría citar uno de cada plataforma que representaba un verdadero reto para el aficionado pero que, aún así, lo disfrutábamos sin preguntarnos el porqué. La industria en aquel periodo enfocaba la dificultad como un arma para alcanzar dos objetivos: monedas en el caso de los arcade y alargar la vida del título en los sistemas domésticos. Tras el paso de los años y el crecimiento de la industria, el selector de dificultad se volvió algo muy frecuente, sin embargo un buen número de estudios seguía desarrollando juegos con el reto implícito. Al abandonar la década de los 90, aquella sensación de desafío prácticamente se esfumó. Tan solo nos quedaba escoger la dificultad máxima (pesadilla, legendario, hardcore…) para obtener un nivel de dureza semejante. ¿Pero realmente seleccionar el modo difícil de los títulos nos acerca a la sensación que deseamos? No en todos los géneros funciona igual, ya que poner un nivel ‘hardcore’ en un shooter o acción/aventuras provoca que el enemigo haga más daño y ralentizará de esta manera la limpieza de la zona, pero la IA seguirá siendo tan simple como siempre. Muchos jugadores escogen el máximo nivel de dureza para desbloquear el logro pertinente; otros la aumentan debido a que la dificultad base raramente es la adecuada. Jugar en «normal» es como hacerlo en fácil en muchos de los lanzamientos de esta generación.

Ya hablé en su día largo y tendido del nivel de dificultad de los videojuegos y de cómo From Software puso patas arriba lo establecido, así que voy a pasar directamente a su último lanzamiento: Sekiro. Tras haber llegado al final del juego, me resulta curioso los comentarios que indican que Dark Souls es más fácil que Sekiro porque se puede farmear e invocar jugadores. La primera opción también la incluye Sekiro, pero es cierto que no existe ningún tipo de multijugador. Sin embargo, es importante señalar que Dark Souls tenía un combate tosco y una barra de energía que nos lastraba al consumirse con cualquier movimiento. También las largas mazmorras suponían un problema y allí no siempre podíamos pedir ayuda, véase la fortaleza de Sen y sus bonitas trampas. En Sekiro encuentro muchas más facilidades: puedes esquivar, saltar y colgarte con el gancho con total libertad, además de usar un gran número de habilidades y herramientas, ¡y la bendita pausa!. Por otro lado, no hay mazmorras, es un jefe tras jefe. El combate cercano es importante al comienzo, pero tras pasar la fase inicial puedes jugar a golpear y alejarte, lo cual supone una ventaja clara para los más cobardicas (como servidora). Al finalizar la historia me di cuenta de que Sekiro es como la mayoría de juegos, al principio eres un jugador inocente que no entiende cómo funciona el título, pero una vez superada la etapa de aprendizaje estás curtido para los más duros combates. Todo esto y mucho más lo relaté en mi análisis, id allí si queréis conocer más sobre el juego (sin spoilers).

Lugar entrañable donde los haya

Con el malestar por el último lanzamiento de From Software se me ocurre aplicar la lógica inversa: ahora quiero que un puñado de juegos tengan un modo difícil porque son muy sencillos. Por ejemplo, voy a Nintendo a quejarme de que Yoshi es un paseo y no piensan en el resto de jugadores. Y añado que si lo adaptaran a un mayor número de consumidores venderían más. Posiblemente Nintendo esté satisfecha con la demografía que abarca su título y con sus ventas viendo la larga trayectoria de la franquicia. Lo mismo pensará el estudio japonés detrás de Sekiro en vista de su enorme comunidad de fans e ingresos.

Seamos serios, los diseñadores de videojuegos no tienen que contentar a todo el mundo por mucho que nos pese. No obstante, desde nuestro rincón de Internet podemos expresar nuestras opiniones, indignarnos y lanzar sugerencias, pero tenemos que ser conscientes de que no siempre serán escuchadas. Esta increíble industria ofrece un enorme abanico de juegos para diferentes tipos de público, y si todos fueran iguales por las exigencias de una parte de la comunidad no gozaríamos de la frescura que impera en nuestros días. En el caso de Sekiro, si realmente quieres jugarlo pondrás toda tu energía en él y aprenderás de cada lucha. Querer es poder, y si no echad un ojo a este jugador:

 

Ahora quiero contestar algunos motivos (o excusas) y posibles soluciones de parte de servidora, una jugadora torpe pero apasionada:

«No tengo tanto tiempo para dedicarle a un juego».

Bien, cada persona escoge qué hacer con su tiempo libre. De todas formas, el juego siempre estará ahí por si decides darle una oportunidad. Mi consejo: no tengas prisa por pasarte un juego, ya sea difícil, largo, o denso.

«No entiendo cómo se usan las habilidades».

Practica con el inmortal del templo. También lo puedes hacerlo con los enemigos genéricos de los niveles.

«No sé cómo vencer a un jefe».

Hay cientos de videoguías, trucos e incluso glitches de los que te puedes beneficiar. También hay mods si juegas en PC.

«Quiero un modo fácil».

Sekiro no es un Soulsborne, añadir un modo fácil sería ir en contra de su concepción y, créeme, no lo disfrutarías. Hay formas de hacerlo más accesible: desbloquea habilidades, sube fuerza física y vida (¡compra la máscara!) farmea confeti divino… Y lo más importante, ten un poco de paciencia y aprende, shinobi. Los grandes guerreros no nacen siendo fuertes, sino que se forjan en el fragor de la batalla.

«Os creéis true gamers por jugar a Sekiro».

No. Disfrutar del reto del juego no te hace mejor que nadie, pero proporciona satisfacción por el esfuerzo y aprendizaje. Un «true gamer» para mí es una persona que ama este hobby.

***

Después de leer numerosos individuos gritar por un modo fácil para Sekiro, me acordé de lo que escribí en este artículo: la necesidad de jugar a aquello que es tendencia y consumirlo como un ‘fastfood’ para pasar rápidamente al siguiente lanzamiento. Personalmente, he aprendido a ser una jugadora paciente y seguiré jugando así a todo juego que me fascine sin que ninguna barrera sea lo suficientemente férrea como para separarme de mi objetivo.

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Arashi

Aparte de patear traseros de piratas como gobernadora en Mêlée, soy una fanática de los videojuegos desde que de pequeña me regalaron la Atari 2600. Adoro las aventuras gráficas y los RPG, pero no le hago ascos al resto. Otra de mis pasiones es todo lo relacionado con Japón.
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