Into the Breach, reinventando la estrategia por turnos

«De pocas partidas ganadas tengo aprendido tanto como de la mayoría de mis derrotas». Así reza una de las citas de José Raúl Capablanca, un ajedrecista que se alzó con el título de campeón mundial hace ya casi un siglo. El ajedrez, a pesar del paso del tiempo, continúa siendo uno de los deportes mentales más celebres y respetados. En un tablero de 8×8, dos jugadores se enfrentan en una dura batalla teniendo en su poder 16 piezas por cabeza. En ese pequeño espacio se desata un combate intelectual donde la mente reproduce miles de estrategias hasta vocear el mítico «jaque mate». La gracia del juego radica en los cinco tipos de figuras con sus respectivos movimientos que llevan a los contendientes a un estudio previo antes de emprender cualquier acción.

Existen multitud de videojuegos estilo tablero que se engloban bajo el género «tactics». En estos títulos basados en el combate por turnos, el jugador se desplaza por un mapa cuadriculado donde cada ficha -o clase de personaje- tiene una serie de movimientos únicos. Según el tipo, podrá moverse en diferentes direcciones y una cantidad limitada de espacios. Asimismo, disponen de golpes a distancia o cuerpo a cuerpo, entre otras habilidades especiales. Todo ello hace que en los juegos por turnos tácticos se despliegue todo un proceso de profunda cavilación antes de mover ficha.

¿Pero qué pasaría si un juego de estas características nos permitiera predecir los movimientos del enemigo y la posibilidad de reiniciar nuestro último turno en caso de error? No tiene mala pinta, ¿verdad? Pues esto es lo que nos propone el juego que analizo hoy.

Into the Breach es una reinvención del juego táctico más clásico llevándolo a un nuevo nivel de extrema simplicidad en su ejecución pero no en sus formas. Las escaramuzas del título tienen lugar en unas islas que necesitan la ayuda de los mecas del jugador para no ser destruidas por los Vek, unas criaturas con forma de insecto que amenazan la galaxia.

A simple vista puede parecer un juego muy sencillo, pero os aseguro que es un hueso duro de roer en según que dificultades. Antes de continuar debería daros la mala noticia: no se puede guardar y tampoco está permitido dejar nuestro sistema en reposo para retomar posteriormente la partida. El juego solo guarda el progreso cuando volvemos al lobby después de salir victoriosos de una misión. Aceptado esto, y teniendo en cuenta las ventajas que luego explicaré más detalladamente, prosigamos.

La campaña cuenta con cuatro islas que se dividen en regiones. El nivel de dificultad varía entre ellas, pero cuanto más reto más ventajas obtendremos. Tras varias misiones en una isla, la alarma Vek se disparará para librar la última contienda en la región principal. Si vencemos, se desbloqueará la siguiente isla. Asimismo, si conseguimos limpiar la amenaza de la mitad de las islas, desbloquearemos una extra donde aguarda el final boss.

Las partidas de Into the Breach suceden en un tablero 8×8 (como el ajedrez) y tienen una duración de 5 turnos. El objetivo principal en todas y cada una de ellas es impedir que los Vek reduzcan nuestra barra de vida a cero. Los ataques contra los edificios de civiles harán que descienda, pero podremos recuperar varios puntos si cumplimos los objetivos secundarios.

Hablemos ahora de las ventajas que os comenté al comienzo del texto. El título ofrece ciertas concesiones al jugador que equilibran las partidas. Para empezar, uno de los recursos más beneficiosos es poder predecir el movimiento del enemigo. Si nos situamos sobre una unidad Vek, nos desvelará su siguiente acción, lo que nos viene de perlas para contrarrestarlo antes de recibir el daño. Si aún así no estamos satisfechos con el resultado de nuestro ataque, podremos reiniciar el turno. Pero ojo, solo tenemos un reinicio por partida, úsalo con precaución. No obstante, cada misión tiene otras consideraciones a tener en cuenta, como las regiones con ataques aéreos aleatorios, áreas sísmicas que recortan la retícula y otras adversidades que pueden resultar tan ventajosas como perjudiciales. ¡Y ojo con las casillas de reapariciones Vek!

Las primeras horas en Into the Breach no son precisamente coser y cantar. Para mí, que jugué en nivel normal, fue una intensa prueba y error hasta que comprendí cómo funcionaban mis 3 unidades, la barra de vida y las diferentes clases Vek. Tras curtirme a base de fracasar, comencé a cogerle el truco y a sentirme como en una partida de ajedrez. Sopesaba minuciosamente cada posibilidad y mi cabeza creaba pequeñas simulaciones antes de emprender una acción.

Para que os hagáis una idea, una partida se puede desarrollar de la siguiente forma: después de elegir una región a proteger, se carga el mapa y debemos elegir dónde desplegar nuestros tres mecas. Los enemigos mueven ficha y se aproximan a los edificios; el último se sitúa en una casilla adyacente y me atrapa con su telaraña. Nuestra meta es hacer que los Vek eliminen el menor número de viviendas posible, así que vamos a por aquellos que en el siguiente turno van a destruir alguna edificación. Dos de nuestros vehículos acaban con la vida de los insectos que amenazaban los bloques de civiles mientras que la unidad paralizada recibe un impacto. Bueno, un punto de vida menos, le quedan 2, pero podría repararla más adelante. Momento del turno del enemigo, el cual hace emerger de las casillas especiales más insectos. Uno avanza hasta ponerse frente a la central de energía. Si destruye la fábrica perderé uno de los objetivos secundarios, y con él la posibilidad de llevarme un punto de vida extra. Ningún edificio más se haya comprometido, por lo que mi siguiente acción será arrasar con ese estúpido extraterrestre. Los otros dos mecas quedarán situados en las casillas de reaparición, y aunque sé que perderé un punto de vida al menos evitaré la llegada de más bichos en el siguiente turno.

Este es un ejemplo muy sencillo de los primeros minutos de una misión, pero a lo largo del juego las partidas irán ganando complejidad con nuevas unidades enemigas y efectos atmosféricos variados. En algunos interludios entre misiones podremos realizar mejoras sobre nuestras unidades con los puntos obtenidos y objetos recogidos en el campo de batalla. Sin embargo, al completar una isla es donde más mejoras aleatorias tendremos disponibles. Recordad que todo ello se esfumará si tenemos la mala pata de caer en una misión, es decir, game over y a empezar desde cero. Aunque nuestros esfuerzos se verán recompensados con la obtención de monedas para comprar nuevos tipos de unidades.

Into the Breach se llevó buenas puntuaciones y mucha atención durante 2018, y teniendo en cuenta que el equipo detrás del juego es Subset Games, los de FTL, podríamos decir que todo halago es más que merecido. Estamos ante un título sencillo en apariencia pero complejo a nivel jugable, lo cual provoca un verdadero placer para los estrategas. Un juego terriblemente adictivo y de las mejores propuestas para disfrutar en una Nintendo Switch.

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Arashi

Aparte de patear traseros de piratas como gobernadora en Mêlée, soy una fanática de los videojuegos desde que de pequeña me regalaron la Atari 2600. Adoro las aventuras gráficas y los RPG, pero no le hago ascos al resto. Otra de mis pasiones es todo lo relacionado con Japón.
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