Análisis Red Dead Redemption 2

La todopoderosa Rockstar cada vez pone el listón más alto. La compañía conocida por las historias locas de GTA, también es capaz de lanzar un wéstern apasionante. Así que después de la buena crítica de Red Dead Redemption, no era de extrañar que Red Dead Redemption 2 viera la luz unos años después, y ese momento ha llegado: es hora de correr aventuras con nuestra banda.

Es curioso como antes de la llegada Red Dead Redemption no existían grandes representantes de la temática del viejo oeste en el videojuego. Quizá el único título AAA a mencionar sea Red Dead Revolver de la misma Rockstar, su primera aproximación al wéstern, donde se observan numerosos conceptos que utilizaron posteriormente. Sin embargo, era otra época y el peso narrativo de dicho título era limitado.

Después de un tiempo sin juegos de vaqueros, Rockstar dio un descanso a su saga estrella para revivir las aventuras de forajidos de la mejor manera posible con Red Dead Redemption. Así fue como compartimos con John Marston su eterna búsqueda con el fin de enmendar sus errores. Lloramos y reímos en lo que posiblemente fue una de las historias más impactantes de la anterior generación.

Red Dead Redemption tuvo muy buena recepción, por lo que la comunidad ansiaba un nuevo título. Sin embargo, Rockstar nos sorprendió con una precuela centrada en los miembros de la banda de Dutch y sus correrías 12 años antes de los hechos conocidos en el juego anterior. Sonaba bien.

Nada más iniciar el juego, observábamos una larga introducción puramente lineal con el grupo huyendo de la justicia en medio de una tormenta de nieve. Varios miembros se hallaban en paradero desconocido; y otros cayeron. En estos primeros minutos ya se siente muy diferente de lo que vimos años atrás. La figura de pistolero solitario se apaga para dar fuerza a una banda que actúa como una familia. No se asemejan lo más mínimo a unos bandidos descerebrados. Los unos ayudan a los otros y dividen las tareas en grupos para ser más eficientes. Entre ellos tenemos a Arthur, nuestro veterano protagonista y hombre de confianza de Dutch; también conocemos a un jovencísimo y torpe John Marston; o al mismísimo Dutch, el experimentado líder. Pero también veremos mujeres, afroamericanos, indios, mexicanos y hasta un cura. Nadie desprecia a nadie por su color, género o procedencia, todos son útiles para una determinada labor. Tras pasar el episodio introductorio, abandonamos las frías montañas y nos instalamos por un tiempo en una zona más cálida cerca de Valentine. A partir de aquí comienza la libertad de acción y se abre ante nosotros el mapa, aunque al ser un juego con tantos elementos las misiones tutoriales continuarán.

El campamento es sin duda un punto de reunión importante. Allí nuestros compañeros nos propondrán tareas de caza, pesca, juegos de mesa y, por supuesto, golpes. La primera misión siempre será a modo de tutorial pero sin perder el elemento narrativo, después ya podremos realizarlas a nuestro antojo. No obstante, el campamento necesita recursos para que reine la paz y la fiesta. Así que aportar dinero y comida será fundamental. Este era uno de mis entretenimientos favoritos, raro era el día que mi Arthur no cazara cerca del río ciervos u otros animales pequeños y los cargara en la montura rumbo al campamento. En ocasiones me encontraba lejos de mi gente y cazaba para mi propio sustento; montaba mi pequeño campamento y cocinaba la carne con el aderezo que me proporcionaban las plantas de los alrededores. Las pieles y otras partes de los animales los usaba para mejorar el zurrón de Arthur y también para volver más acogedoras las tiendas de los compañeros.

Si hacemos que el lugar sea agradable y aportamos recursos, la fiesta y alegría reinarán al caer la noche. Los veremos reír, cantar, y sobre todo beber… Y lo mejor es que podemos formar parte de ello. Me encantaba volver después de un día largo y escuchar sus conversaciones cotidianas. Me preocupaba por su estado, de la misma forma que ellos se interesaban por mi día a día. Aunque si queremos guerra podemos cambiar el “saludar” por el “provocar” y ver cómo reaccionan cada uno de ellos, os echaréis unas risas seguro. Por cada acción tendremos una reacción, lo mismo ocurre si vestimos de una forma determinada o vamos de barro hasta arriba. La naturalidad que desprenden las relaciones del grupo es sin duda una de las mejoras cosas que ha conseguido Rockstar en el título.

Las chicas también son guerreras

Las primeras horas de Red Dead Redemption 2 están destinadas a familiarizarnos con las nuevas características, es decir, la historia del juego tarda en coger ritmo. Nos pasaremos un buen rato resolviendo misiones-tutorial y explorando las primeras zonas del mapa mientras que en el campamento la incertidumbre por el golpe fallido en Black Water cada vez es más evidente, pero parece que Dutch no tiene intención de iniciar ningún movimiento a corto plazo, lo que preocupa profundamente a todos, especialmente a Arthur, quien ve como su apatía y malas decisiones recientes pueden acabar con todo lo que han conseguido. Las primeras misiones también servirán para dar las primeras pinceladas al carácter de nuestro pistolero, Arthur Morgan, un tipo rudo que en pocas ocasiones revela sus sentimientos. Para desahogarse tiene su diario personal que funciona como ya hemos visto en otros juegos: después de un hecho importante se añadirán nuevas páginas con un enfoque puramente personal. Vale la pena echarle un ojo, que nuestro Arthur está hecho todo un artista.

Cuando el juego toma rodaje nos golpearán las consecuencias de nuestros actos. Traiciones, tiroteos y, en definitiva, giros de guión que harán que haya valido de pena el lento comienzo. Todo ello lo viviremos a través del sistema de misiones, que funciona como en el primer juego, eso quiere decir que en el mapa observaremos el icono con las iniciales del personaje relacionado con la misión. Nuestro grupo es amplio, así que acumularéis un buen puñado de misiones. Hay algunos personajes que no son lo que parecen y os sorprenderán, ya veréis. Personalmente, me costará olvidar la “misión” de la borrachera/pelea en el bar, muy propia del oeste y algo que deseaba para este juego como bien indiqué en esta entrada. ¡Ah! Y preparaos para tomar decisiones delicadas…

De forma sencilla el juego permite cambiar a vista en primera persona. Además de disponer de 3 niveles de tercera persona.

No faltarán los eventos, aquellas tareas de ciudadanos en apuros en medio del camino. Son un mix de historias disparatadas y dramáticas que hacen que estos pequeños recados sean la mar de entretenidos. Uno de los primeros tipos con los que me tropecé me pidió que le ayudara con su picadura de serpiente; en este punto se me plantearon dos opciones: extraer el veneno con la boca o bien darle un remedio. Opté por la opción “barata” para vergüenza de Morgan, que le amenazó con que si abría el pico era hombre muerto. Tiempo después me lo encontré en un pueblo cercano y me gratificó generosamente. Todos estos individuos del mundo están donde menos te los esperas y sus misiones son un soplo de aire fresco, sobre todo las primeras horas. El juego no te avisa de su ubicación hasta que no nos aproximamos suficiente, así que estad al loro. Asimismo, continuarán los eventos de mayor importancia que se indicarán con un interrogante sobre fondo blanco.

Red Dead Redemption 2 es un título inabarcable. El mapa se desbloquea con nuestro avance pero ya presagia ser basto y rico. Sin embargo, lo más abrumador es su impresionante realismo. Sobre la jugabilidad, podría decir que los primeros pasos no son un camino de rosas; primero debemos aprender cómo funcionan las nuevas mecánicas y hacernos a ellas, y este proceso requiere mucha paciencia. Las dificultades que hallé al comienzo se resumen en el caballo: nuestra montura ya no es un todo terreno, omnipresente e inmortal. Esto hace un poco cuesta arriba los largos trayectos, sobre todo cuando nos dejan tirados al finalizar una misión. Si nuestro personaje está lejos del caballo, este no acudirá, lo que supone momentos de desesperación si estamos en zonas aisladas. No os podéis imaginar el alivio que sentí al desbloquear el viaje rápido tras pagar una buena suma de dinero.

Sobre el minimapa veremos las barras de vida y energía de Morgan y su caballo. Suelen ser algo confusas al principio

Otra de las cosas a las que me tuve que acostumbrar es a no precipitarme al galope, ya que un golpe de bruces contra un árbol, o tropezar por un pequeño desnivel, puede significar la muerte de la montura, del personaje, o de ambos… El tedio del caballo no acababa ahí, ya que las armas largas se cuelgan en el animal, así que imaginaos la gracia que me hizo cuando estaba en la otra punta y sin apenas balas en las pistolas. Por no nombrar la confusión inicial al tratar de cambiar entre el inventario del caballo y del personaje. A todo esto hay que sumarle que la gente del oeste tiene muy malas pulgas, un ligero roce o mirada prolongada acaba frecuentemente en un tiro entre ceja y ceja. La cosa se complica aún más si ponen precio a la cabeza de Morgan, algo muy goloso para los cazarecompensas. Vamos, que mis primeras horas en Red Dead Redemption 2 se transformaron en una especie de Dark Souls con su “You are Dead” constante. ¡No hay piedad en el oeste americano!

Más novedades. El recoger objetos ya no es eso de ir corriendo y apretando A a lo loco. Debemos situarnos justo enfrente para que Arthur ejecute la animación correspondiente. Si estamos un poco alejados no aparecerá la opción “coger”. Esta práctica me resultaba en ocasiones desesperante, ya que un movimiento de más hacía que me separara del objeto. Además, si lo que deseaba recoger estaba debajo de un mueble, tenía que esperar a la animación, y tras varias repeticiones se convierte en un simple trámite pesado. Lo mismo ocurre cuando despellejamos animales, las primeras veces agradeces el realismo, después estás dando a los botones desesperadamente para evitar tragarte toda la animación. El realismo es muy positivo pero tiene que estar en equilibrio con la jugabilidad, sobre todo si nos enfrentamos a un sandbox con un mundo tan enorme. En estos momentos prima más la agilidad que el realismo.

Si tienes el campamento bien provisto, la gente reirá y cantará alrededor del fuego

Sin embargo, Red Dead Redemption 2 ofrece una libertad a la altura de GTA. Así que si no nos importa sacrificar honor, podemos sembrar el caos por el mundo. A riesgo de quedar como una psicópata, os confesaré que una de mis primeras acciones fue atar a un pobre desgraciado sobre las vías del tren. Pensé: “¿Y si me dan un logro?”. También encontré la solución a la falta de caballo poniéndome en medio del camino y lanzando al jinete de su montura al estilo Los Santos. Robar ganado también era una de mis prácticas más usadas, siempre intentaba que no me pillara el granjero pero a veces no tenía más remedio que meterle un tiro. Curiosamente, cuando volvía días después, había hecho “respawn” y allí estaba tan feliz. En cambio, los atracos en las tiendas no me fueron tan bien y nada más salir por la puerta me acribillaban.

A nivel visual no os extrañará que os diga que Red Dead Redemption 2 ha establecido un nuevo estándar en gráficos. El juego se ve sencillamente impresionante, y si tenemos en cuenta que estamos ante un sandbox, el mérito es aún mayor. El nivel de detalle es bestial. Pero quizá lo que más me haya impactado ha sido el sonido. Estaba paseando por las inmediaciones de mi campamento y de repente percibí el sonido de un río en las cercanías. A medida que me aproximaba, el fluir del agua era cada vez más fuerte. En ese momento mi mente se transportó a cuando era pequeña y veraneaba cerca de un río.

Puedes dejar la interfaz completamente limpia para hacer el juego más inmersivo

Red Dead Redemption 2 es fruto de ocho años de intenso desarrollo. A nivel de gameplay ofrece multitud de posibilidades para que nunca nos quedemos sin algo que hacer o descubrir. En la parte técnica, han invertido un gran esfuerzo para romper con la norma de los mundos abiertos con gráficos “normalitos”. Por último, la narrativa centrada en personajes ricos y con interesante trasfondo nos hace sentir de cerca su periplo. El juego puede abrumar las primeras horas por su tamaño y acercamiento a la realidad, pero si se supera esta fase la historia coge un ritmo vertiginoso que no dejará que soltemos el mando.

Cabalgamos junto a John Marston desde New Austin hasta México en Red Dead Redemption. Ahora sabremos las acciones que Dutch y el resto de la banda emprendieron por todo el oeste americano hasta desencadenar los fatídicos acontecimientos de comienzos de siglo. Robos, tiroteos, amor y venganza nos esperan desde la perspectiva de Morgan. Forajidos siempre.

LeChuck

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Desde las profundidades del Caribe vigilo los mares.
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