Análisis Doraemon: Story of Seasons

El pasado verano se lanzó en Japón Doraemon: Story of Seasons, una nueva entrega de la saga anteriormente conocida como Havest Moon (o Bokujou Monogatari en Japón), pero con la particularidad de contar con Nobita, Doraemon y sus amigos.

¿Conoces Doraemon? Seguro que sí, es un manganime extremadamente famoso y de largo recorrido en Japón, y su popularidad no ha pasado desapercibida precisamente. Las aventuras del simpático gato del futuro han llegado a medio mundo y Doraemon habla multitud de idiomas distintos. El juego aterriza en nuestro país con textos en castellano, por lo que poder disfrutar de este videojuego traducido solo unos meses después de su lanzamiento en Japón es algo que debemos apreciar.

El juego tiene lugar en Natura, una pequeña aldea donde niños y adultos colaboran en las tareas agrarias, ganaderas, pesqueras y de servicios. Por el pueblo y sus alrededores los veremos cumplir con una rutina específica hasta acabar su jornada. Y hasta este punto remoto van a parar nuestros amigos como consecuencia de una extraña tormenta. Volver no es una opción, ya que Doraemon ha perdido por el camino los objetos mágicos -o se los ha confiscado el terrible alcalde- así que mientras averiguan qué hacer con su existencia se ponen a trabajar como aprendices en diferentes oficios. Ya sabemos que Nobita no ha salido muy espabilado, y no consigue ningún lugar donde lo acepten… pero hay una granja abandonada que quizá pueda devolver a la vida con cultivos, ganado y otras estructuras que generen productos.

¡Así empieza nuestra andadura en Doraemon: Story of Seasons! Un simulador de granja donde nos pondremos en la piel de Nobita Nobi y tendremos que ganar dinero a base de cultivar, recolectar y vender aquello que generemos. Además de vivir una historia a través de nuestros amigos, vecinos, misterios de la región y todo lo relacionado con las causas que nos enviaron a este nuevo mundo. Doraemon: Story of Seasons me ha parecido mucho más sencillo y accesible que otros Story of Seasons; se nota que el juego está enfocado a todos los públicos en cosas como el comercio y la gestión de recursos, elementos menos amplios y más intuitivos. Lo mismo sucede con la progresión en el juego, donde de primeras somos conscientes de cómo seguir creciendo en nuestra granja y desbloquear nuevos episodios de la historia. Seguramente este juego esté en el punto de mira de algunos jugadores que dedicaron tiempo a Stardew Valley, y sin duda es una buena alternativa si además gusta el anime en cuestión. Eso sí, aquí no hay bodas, ni hijos ni ligoteos (aunque sabemos que Nobita se pone colorao’ con Shizuka) sino buenas relaciones de amistad.

Mi rutina diaria consistía en levantarme a las 6:00 y regar el huerto. Más tarde, cuando abría la tienda, iba a comprar semillas y abono y, finalmente, por la tarde/noche me pasaba por la costa a pescar o bien por la mina para recolectar minerales necesarios de cara a mejorar mis herramientas. Los regalos que entregan a Nobita al comienzo del juego incluían semillas de temporada y objetos para evitar el temido cansancio (aunque Nobita se puede recuperar echando la siesta en cualquier lugar, muy típico de él, o si no que se lo pregunten a su madre) lo que viene muy bien para mantenerse fresco y seguir con nuestras actividades.

Mientras cumplimos con nuestra rutina, disfrutaremos de escenas narrativas de Doraemon y nuestros amigos y otras relacionadas con el avance en la trama. En los primeros compases del juego nuestro amigo robótico nos pedirá que recuperemos sus aparatos especiales, que más tarde Nobita podrá usar para facilitarle el trabajo. Trabajar es genial y nos llenará los bolsillos, pero no hay que olvidar que forjar amistades con los vecinos del pueblo es divertido, servidora no paraba de hablarles para desbloquear nuevos diálogos. Una buena forma de subir el grado de afinidad es ofrecerles regalos, algunos aceptan hasta basura felizmente, ahí lo dejo. Para no perdernos las costumbres de los habitantes del pueblo es recomendable seguir el calendario, donde hallaremos todos los eventos del mes. También disponible en el tablón del ala este.

No me quiero ir sin hacer mención a los gráficos, que son desenfadados y encajan tan bien en un videojuego que cuenta con los personajes del mítico anime. Asimismo, es un gustazo pasear por los rincones de Natura y observar los entornos que simulan el coloreado tradicional. Lo estoy disfrutando en el modo portátil de Switch, pero al probarlo en la TV noté como no le favorece tanto. Lo único que he echado de menos es interaccionar con muchos de los objetos que se encuentran en las viviendas. En cuanto a la música, es agradable pero quizá no debería tener tanta predominancia, ya que tras varios minutos el loop acaba cansando, lo mismo sucede con los gritos que emite Nobita al ejecutar una acción tan habitual como picar o labrar. Por suerte se puede mutear en las opciones de sonido.

Doraemon: Story of Seasons es un simulador de granja muy en sintonía con el anime. Un título destinado para los jugadores que deseaban impacientemente un juego de estas característica para Switch y no quieren grandes complicaciones a los mandos. Gustará a nuevos granjeros, así como veteranos de Pueblo Pelícano o anteriores entregas que quieran iniciar una nueva vida de cosechas y experiencias en el mundo de Doraemon.

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Arashi

Aparte de patear traseros de piratas como gobernadora en Mêlée, soy una fanática de los videojuegos desde que de pequeña me regalaron la Atari 2600. Adoro las aventuras gráficas y los RPG, pero no le hago ascos al resto. Otra de mis pasiones es todo lo relacionado con Japón.
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