Silent Hill: Disipando la niebla (Parte II)

Silent Hill es, sin duda alguna, una de las sagas de videojuegos más importantes de todos los tiempos, a menos en lo tocante al género del survival horror. Como ya dije en el anterior artículo, los cuatro primeros juegos cierran un ciclo, y además de estar realizados por el mismo equipo, el Team Silent, el cual se deshizo tras Silent Hill 4: The Room, supusieron el inicio de una nueva etapa: la de la saga en manos de otros desarrolladores, que además de no ser japoneses, darían una nueva dimensión a un universo tan rico como éste.

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Porque no nos engañemos: Silent Hill no sería la saga que es sino fuera por su origen nipón, por su simbolismo casi internacional, y por todas las referencias a las que ya hemos aludido, y que, por fortuna, siguen presentes a día de hoy. Eso sí, no de la forma tan auténtica como en los cuatro primeros juegos. El siguiente que se sucedió fue Silent Hill: Origins, también conocido como Silent Hill Zero (en Japón). Esta precuela explicaba los acontecimientos que propiciaron los hechos acaecidos en el primer juego, y nos pone en manos de Travis O’Grady, un camionero que, accidentalmente, cae en Silent Hill durante uno de sus largos recorridos. Allí salva de una casa en llamas a una niña que, además, ha sido gravemente herida por el fuego. Salvar a esa chiquilla, que en realidad es Alessa, tal y como habréis podido deducir, inicia una pesadilla de la que no podrá escapar.

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Origins fue el primer juego no sólo en manos de un equipo no japonés, sino de un equipo norteamericano. Recuerdo haber arrugado la nariz al saber esto, pero cuando pude comprobar de primera mano el resultado tuve que retractarme: un interesantísimo juego con un apartado gráfico sobresaliente, y más para tratarse de un título que apareció de forma exclusiva para PSP (tiempo más tarde harían un port muy cutre para PS2 para aprovechar el tirón). Es decir, que el equipo desarrollador, Climax Group, hizo un gran trabajo en todos los sentidos, no sólo en el visual, logrando que nos transportáramos a la experiencia Silent Hill más clásica con los mandos de una consola portátil. Por eso nos recomendaban que jugáramos a oscuras y con auriculares, para disfrutar aún más de la experiencia. Realmente se trata de un título imprescindible, de un digno sucesor de la saga original, y una exquisita precuela que si bien es cierto que ya perdía algo de la esencia del universo, como ya pasó con Silent Hill 4, lo cierto es que recuperaba la historia primigenia, siendo el último juego que lo hacía; posteriormente, como vamos a ver, el tema de Alessa y la maldición del pueblo queda relegado a un fondo que, cada vez más, se aleja de la esencia original para dar paso a juegos de acción basados en Silent Hill.

Es el ejemplo de Silent Hill Homecoming, el que fue el primer juego de la saga en la generación de Xbox 360 y PS3, y en mi opinión, uno de los peores. Excelente apartado técnico, una historia bastante buena (aunque alejada de esa esencia a la que me he referido en innumerables ocasiones), nuevas y exclusivas criaturas, una banda sonora, como en Origins, a cargo de Akira Yamaoka…, pero una serie de impersonalizaciones que lo condenaron a ser un juego del montón. Primero de todo, la historia nos ponía en la piel de un militar, Alex Shepherd, originario del pueblo Shepherd’s Glen, que regresa a su casa tras la guerra para buscar a su hermano pequeño desaparecido. Allí, Alex tiene que enfrentarse a un pueblo que ya no reconoce, y que se transforma en una pesadilla conforme quiere averiguar qué le ha pasado a su hermano y a su familia. Una premisa algo floja, pero bueno, pasable.

Silent-Hill-Homecoming

Segundo, al pasar a la dimensión de pesadilla, una característica intrínseca a los juegos de la saga y que los fans esperamos con impaciencia, se hacía referencia al carácter visual de la película de imagen real de 2006, de la cual no hablaré aquí, pero a pesar de contar con mi beneplácito, planteaba un mundo alternativo basado en los fuegos infernales y en monstruos creados para el filme, lo que no era necesario reflejar en un juego. Tercero, la reaparición de Cabeza Pirámide, emblema por excelencia de Silent Hill, pero diantres, ¡exclusivo por argumento de Silent Hill 2! Que apareciese aquí obedecía a un fanservice más que a una realidad de la trama, siendo, de hecho, que fuese el mismo monstruo que conocíamos. Cuarto, unas cinemáticas de una calidad muy pobre. Y quinto, una curva de dificultad cambiante como una montaña rusa, lo que hacía que a veces te desesperaras reintentando una fase mil veces.

La acogida del juego fue tibia, y sinceramente lo entiendo, porque sólo me lo jugué una vez y harto que acabé de él. Tiene muchos aspectos buenos, pero los malos destacaban especialmente, demasiado para tratarse de un juego de Silent Hill, lo que era una lástima. Incluso la música, a pesar de ser de Akira Yamaoka, no estaba a la altura. Parecía que la cosa no podía sino empeorar, pero por suerte pudimos ver un claro reflote gracias a Silent Hill Shattered Memories, sin duda uno de los mejores juegos de la nueva generación. Realizado por el mismo equipo del Origins, en realidad contaba la historia de Silent Hill desde el principio como si ocurriese en tiempos actuales. De hecho, los creadores explicaron que en su momento, Origins iba a ser un remake del primer Silent Hill, pero al final acabó por ser un juego totalmente independiente. Con Shattered Memories cumplieron parte de la idea original, ya que nos volvemos a poner en la piel de Harry Mason, solo que en un contexto algo distinto, y con una historia paralela muy interesante. La premisa es jugar al inicio de la aventura que conocemos pero en escenarios totalmente diferentes, y a las escenas de exploración hay que sumarles las del mundo de pesadilla, en el cual sólo podemos correr y ocultarnos. Es el primer Silent Hill donde las armas no son una opción, y tendremos que desarrollar nuestras habilidades escapistas para salir indemnes de todas las situaciones de peligro. También es el primero en el que el teléfono móvil será una herramientas imprescindible: podremos hacer llamadas a los números que van apareciendo, enviar y recibir mensajes, e incluso tener un mapa… Y lo mejor de todo: cada cierto tiempo seremos sometidos a tests psicológicos que, dependiendo de nuestras respuestas, condicionarán el final del juego.

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Sin duda, un planteamiento original, tanto como su desarrollo, que desemboca en un final memorable como recuerdo pocos. El título, exclusivo para portátiles y Wii, fue ampliamente reconocido por la crítica y el público, llevándose buenas valoraciones. Para mí es uno de los imprescindibles de esta generación. Es cierto que sigue sin tener la consabida esencia de la saga, y desvirtúa la idea simbólica y terrorífica original, pero desde luego es el ejemplo más cercano de la nueva generación que tenemos. Y el que está hecho con más mimo. El mundo de pesadilla es distinto a lo que estamos acostumbrados a ver: de las rejas oxidadas y la herrumbre pasamos a un mundo frío y gris donde los recuerdos se quedan congelados. Además, el juego tiene uno de los finales más impactantes que recuerdo en mucho tiempo…

Y por fin llegamos al último título de la franquicia: Silent Hill Downpour. Otro intento de la saga para la antigua generación que sólo cayó en Xbox 360 y PS3, y que estuvo en manos de un estudio europeo desde el principio. La colaboración musical con Akira Yamaoka se había terminado, y esta vez contábamos con la creación de Jeff Danna (compositor del soundtrack de “Dexter”), y hasta un tema principal cantado por un grupo conocido, Korn. Si le sumamos que es un Silent Hill donde encontramos un teleférico como medio de transporte en algunos puntos (lo que se hace un poco raro, la verdad), un mundo de pesadilla bastante aterrador, las innecesarias misiones secundarias y una trama un poco del montón, nos encontramos con un juego que bueno…, es fiel a la saga pero no destaca por nada especial. No es un Homecoming en cuanto a los fallos evidentes, pero tampoco brilla con luz propia.

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Y es que la historia del preso Murphy Pendleton y de su caída, digamos accidental, en Silent Hill acaba siendo algo manida y típica, aunque circundan por la zona personajes bastante interesantes, y el desarrollo de la historia, a pesar de esa trama bastante sobada, es bueno, y hasta genera cierto interés en nosotros. Para mí, Downpour es un buen intento y como título es decente, pero ejemplifica lo que ya veníamos observando desde hace tiempo en la saga: que el espíritu original se ha perdido con tanto cambio de manos, que se ha respetado la escenografía, las criaturas grotescas y ciertos elementos representativos, pero que el aire macabro, de terror psicológico, ha vencido en pos de la acción y de la investigación más superficial. Con las honrosas excepciones de Silent Hill Origins y Shattered Memories, lo cierto es que los últimos títulos han sido algo decepcionantes.

En la segunda parte de este extenso artículo sobre una de las sagas de survival horror más importantes del mundo de los videojuegos hemos podido ver todos los juegos que se hicieron después de que el Team Silent Original hubiese desaparecido. Quería hacer cierto hincapié en algunos detalles llegados a este punto. Para mí, los juegos de Silent Hill tienen estos dos ciclos muy marcados, y es algo que llevamos arrastrando desde hace tiempo. La primera etapa es brillante, esencialmente marcada porque teníamos juegos creados por un equipo japonés, y es algo que se nota, desde su concepción hasta su último bit; la segunda etapa tiene altibajos considerables, y esa falta de continuidad, de equilibrio, es lo que ha hecho que muchos ya hayan dejado a un lado esta saga. Cierto es que se han respetado parámetros esenciales como antes he dicho, lo que ayuda a encontrar una unidad a la saga entera, pero esa esencia de la que hablaba es cierto que se ha perdido. Por desgracia, desde Silent Hill 4 que se está queriendo hacerel nuevo Silent Hill 2 con cada juego que emerge, y eso es imposible: el segundo es una obra maestra irrepetible, y casi sería preferible cambiar el chip y ofrecer una visión nueva de la saga para, precisamente, revivirla.

Quizá ésa sea la idea final de Silent Hills, el próximo juego de la franquicia que vuelve a cambiar de manos, pero esta vez lo hace a dos de peso y renombre: el cineasta Guillermo del Toro y el creador Hideo Kojima. Tras el espectacular trailer jugable presentado en exclusiva para PS4, parece que podemos volver a tener esperanza en la saga, pues unas manos japonesas están puestas en el proyecto. De momento no se sabe casi nada de este proyecto, pero invita a la esperanza.

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Hemos hablado y hablado sobre Silent Hill, y se me quedan cosas en el tintero, como por ejemplos algunos títulos adicionales en los que ya no he entrado: Silent Hill Play Novel, el título alternativo para PS One que se centraba en uno de los personajes de la primera entrega; Silent Hill Orphan, el primer título de la saga para teléfonos móviles; Silent Hill The Arcade, la máquina recreativa; o el título exclusivo para PS Vita, Silent Hill Book of Memories, que estoy a punto de acabar y que bueno, tampoco supone un antes y un después como para comentarlo extensamente por aquí.

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De forma muy resumida, podéis ver que los elementos simbólicos, las anécdotas y curiosidades sobre la saga se han ido agotando conforme avanzábamos en los juegos. Esto no es casual. A medida que un proyecto se torna tan masivo, la “gracia” original se pierde. Afortunadamente, incluso en los títulos más flojos de Silent Hill se han conservado elementos imprescindibles. El primero de ellos, las criaturas: grotescas, salidas de las más profundas pesadillas, con más o menos elementos simbólicos, pero plausibles dentro del universo; el segundo, la dimensión infernal, o mundo de Samael, que en cada título cambiaba, pero que siempre ha conservado la forma psicodélica, onírica y surrealista que lo define; el tercero, la inclusión de personajes profundamente torturados, en unas entregas con más o menos acierto que en otras, pero con pasados turbulentos y vidas apasionantes en todos los casos; el cuarto, que nuestras acciones condicionen uno u otro final, lo que completa de alguna forma la trama; el quinto, la intensa exploración del entorno en busca de pistas, acertijos, claves, misterios…; y el sexto, la niebla, la famosa niebla, que cubre el pueblo y que expresa el mundo de ensueño donde nos movemos, un mundo soñado por alguien y donde todo es posible. Todo lo horroroso, inesperado y truculento, se entiende.

Lo que quería dejar claro con este amplio repaso a esta saga es que en muy pocas ocasiones tenemos la oportunidad de ver en videojuegos ideas tan llamativas bien llevadas a cabo, y que desde mi punto de vista, Silent Hill es una saga que merece un respeto en este sentido. Por su profundidad psicológica, por lo extenso de su universo, y por las obras creadas, que son destacables, pertenece a esa élite que pocos juegos ostentan. Y muy probablemente siga así por mucho tiempo.

Ivan

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Siendo un culo inquieto tecnológicamente hablando desde que tengo uso razón, me he movido entre ordenadores, videojuegos, gadgets y elementos digitales. Toda esa energía la he acabado transmitiendo en diversas obras, entre las que destacaría mi blog HyperNET
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  • Norman Alastor

    Como dije en un comentario anterior no hay SH malo sino unos mejores que otros. Aunque no he jugado el Homecoming ni el Book of Memories (éste último se nota que es enfocado a la acción así que habría que jugarlo con ese enfoque). El SH 4 difiere en argumento, jugabilidad y hasta en localización pq se dice que iba a ser un spin off de la saga pero a último momento decidieron que sea parte de la saga principal (imagino que decidieon eso para que tuviera mas ventas el juego por usar el nombre de la franquicia) como juego me gustó pero no es SH, si tan solo lo hubieran lanzado aparte podríamos tener no una sino dos buenas sagas.

    El SH Shattered Memories es buena, me gusto el hecho de hacer tests psicologicos que influyen en el juego (cosa que se vería despues en Until Dawn) pero otra vez usaron no solo el nombre de la saga sino de personajes ya consolidados para hacer una nueva historia. Me hubiera gustado como juego independiente o por ultimo de la saga pero no reusando el 1

    En fin el último Downpour lo termine hace unas semanas, me gustó, no sera SH 1 o 2 pero es bueno y tiene detalles propios como la energía oscura que te persigue o fases donde no usas armas. El jefe final no me gusto mucho pero argumentalmente tiene sentido