Análisis Little Nightmares

La oscuridad, inimaginables monstruos… Son cosas que me daban realmente pánico cuando era un chaval, a mí y seguramente a muchos de vosotros. Y alguien ha pensado que quizás te gustaría recordar esa angustia de ser perseguido por el miedo en un videojuego. ¿Por qué no? Ya eres todo un adulto y no lo vas a pasar tan mal ¿O no? Comprobémoslo con Little Nightmares.

Aunque la forma de contar la historia es más bien visual (no hay ni una sola línea de texto en el juego), representa que somos Six, una diminuta niña de 9 años que es secuestrada y llevada como esclava a trabajar en una especie de enorme vehículo marítimo donde habitan seres grotescos, y como no podía ser de otra forma, deberemos intentar escapar de esta pesadilla.

Little Nightmares es básicamente una aventura de avanzar por habitaciones en tres dimensiones con la cámara de forma lateral en las que completaremos algunos puzles y esquivaremos con sigilo a guardias, cocineros y otros pasajeros del barco que si se percatan de nuestra presencia nos atacarán. (Creo que ayudaría quitarse el chubasquero amarillo chillón, Six….).

Una de las cosas que llamará vuestra atención es el apartado artístico y la iluminación, la cual aprovecha muy bien Little Nightmares para meternos en esa ambientación tétrica y para nada amigable. Pero no solo se queda esa sensación en la ambientación, ya que los personajes gigantescos que encontraremos en el barco nos lo harán pasar bastante mal. Desproporcionados guardias con un fino sentido del oído que utilizarán sus brazos extra-largos para buscarnos al tacto en cualquier recoveco donde nos escondamos, repugnantes cocineros grasientos que también nos meterán en su olla a la mínima, y otros seres malévolos conseguirán que los sueños de Six se vuelvan oscuros, repercutiendo quizás en su extraña forma de actuar en algunos momentos.

Durante el desarrollo del juego, el sigilo será clave para avanzar, y deberemos tener en cuenta continuamente la posición de nuestros perturbadores enemigos si no queremos que detengan en seco nuestras esperanzas de salir de ese tenebroso lugar. También habrán momentos que deberemos utilizar llaves u objetos para abrir puertas que no serán fáciles de portar y utilizar debido a sus proporciones también mayores a las de la protagonista, además del único utensilio que llevamos siempre en inventario, un mechero para iluminar nuestro camino. Para variar algo la jugabilidad, nos acompañarán algunos giros en los que deberemos enfrentarnos a situaciones al más puro estilo “Final Boss”, que dotan al juego de algunos puntos de inflexión y cambios de escenario a lo largo de nuestra aventura, de una duración aproximada de unas cinco horas, que debido a la forma de jugar y contar la historia, no se hacen escasos e incluso se agradece que no sea alargada de forma artificial a base de repetir más las mecánicas.

Tanto el apartado técnico como el sonoro tienen mucho que decir en Little Nightmares, con un mimo por encima de la media en este tipo de juegos a precio reducido. Como decíamos al principio la iluminación es clave y está bien representada técnicamente, los diseños son excelentes y los detalles innumerables, todo acompañado por unas físicas de buen nivel que permite “creerse” la fantasía del juego. También en el sonido que jugará un papel primordial en muchas situaciones usando el silencio de forma magnífica para inducirnos en esa claustrofóbica sensación de ser perseguido sin defensa alguna. La guinda de este tétrico pastel, lo pone una canción que suena en determinados momentos con cánticos de niños que queda como anillo al dedo al estilo del título.

En conclusión, estamos ante un juego mucho más oscuro de lo que aparenta y podemos pensar equívocamente antes de jugarlo. Una aventura muy disfrutable jugablemente, con una historia hilada de forma visual que te planteará muchas dudas y curiosas revelaciones, además de una buena charla con amigos sobre teorías de lo que representa lo acontecido en Little Nightmares. No te estoy diciendo que vayas a tener pesadillas, te digo que si vas a tenerlas, es preferible controlarlas por ti mismo.

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Museboy

Como la mayoría de vosotros, crecí jugando a videojuegos y ahora, y desde 2011, intento transcribir toda la pasión por este mundo en La Fortaleza de LeChuck. Además de este mundillo también amo el de la tecnología, seguidme en Twitter y sabréis de que hablo.
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