Análisis Pokémon Let’s Go

Hace 20 años de Pokémon Amarillo. Los jugadores que disfrutaron del popular juego de Gameboy en su día, seguramente les tiemblen las canas al leer el tiempo que ha pasado. Mientras que el futuro Pokémon de Switch se cocina a fuego lento, Nintendo se asegura una dulce navidad con Pokémon Let’s Go, un remake con todo el poderío del clásico pero que además suma la conectividad de Pokémon Go. Casi nada.

Pokémon Amarillo fue un título consecuencia del éxito del anime, de ahí que se añadieran elementos visto en la serie como Jessie y James del Team Rocket, o que el mismísimo Pikachu nos siguiera fuera de la pokéball. Salvo por algunos pequeños añadidos, el mapeado y la historia eran prácticamente los mismos que en el mítico Pokémon Rojo/Azul, es decir, nuestro objetivo era completar la pokédex del profesor Oak y derrotar a los entrenadores de la región de Kanto. Pero en aquella hermosa y analógica época, no existía ese invento donde todo el mundo se indigna e insulta llamado Internet, así que para intercambiar pokémons y completar toda la pokédex tenías que hacerte con el flamante Cablelink. Como diría el señor de Pueblo Paleta: ¡La tecnología es increíble!”

Hace dos veranos Pokémon volvió a protagonizar otro boom aún más explosivo con Pokémon Go. Seguro que en tu ciudad viste a individuos muy dispares pegados al móvil. El fenómeno dejó cientos de anécdotas y cifras astronómicas para la compañía. Sin embargo, el éxito les pilló totalmente desprevenidos y tardaron en implementar las nuevas funcionalidades que el jugador demandaba. Estos últimos meses Nintendo, Pokémon Company y Nyantic se pusieron las pilas para ofrecer lo mejor de ambos mundos en un Pokémon Let’s Go.

¿Y tú de qué eres? ¿De Eevee o Pikachu? Quizá esa es la primera pregunta que te has de formular antes de jugar. A diferencia del original, disponemos de dos ediciones para decantarnos por nuestro Pokémon favorito. Este será con el que compartamos nuestros momentos más tiernos: lo podremos achuchar, vestir, e interactuar con él en cualquier momento. El bicho irá subido en nuestra chepa. Pero si nos gusta ir con toda la jauría encima, será posible llevar otro pokémon fuera de su pokéball. Imaginaos mi Dominguera Arashi yendo por Kanto con un Pikachu de bufanda y un Pidgey picoteando por ahí. Maravilloso.

Pokémon Let’s Go sigue siendo el Amarillo de toda la vida pero con gráficos totalmente actualizados, la posibilidad de dos jugadores y con las mecánicas de Pokémon Go. Desaparecieron los encuentros aleatorios y los enfrentamientos con pokémons salvajes. Ahora observas a las criaturas corretear por las hierbas altas y tú eliges a quién te llevas. A la hora de atraparlo solo tienes que tener buena puntería y ya es tuyo. No se resiste a no ser que sea un asalvajado con mucho nivel y no tengas bayas para ablandarlo. Los combates emocionantes siguen siendo contra entrenadores y jefes de gimnasios. Los entrenadores son aquellos cansinos que no te dejaban avanzar tres pasos seguidos. Un “campista Eugenio” o “Pokemaniaco Eleuterio” son algunos de los tipos que harán guardia esperando tu llegada. Y en los gimnasios los de siempre. Algunos entrenadores te ofrecerán intercambios novedosos como los pokémons con las formas de Alola, la región del juego anterior, ¡así que habla con todos!

Las sensaciones con la nueva jugabilidad son extrañas. Por un lado se agradece la desaparición de encuentros aleatorios, pero por el otro se percibe que la primera etapa se hace en un abrir y cerrar de ojos, aunque cuando avancemos en la historia veremos el ritmo se vuelve más pausado por la amplitud de tramos y cantidad de entrenadores. Lo que cuesta más de aceptar es la eliminación de los combates con los pokémon salvajes, y es que un poco de tensión ante la reducción de vida para estar en el límite del semi debilitado/K.O molaba. Una buena decisión de cara al futuro sería eliminar los encuentros aleatorios pero mantener el combate con los pokémons salvajes antes de su captura.

En cuanto al modo dos jugadores, es una nueva implementación la mar de curiosa, pero desgraciadamente deja al segundo jugador como un mero seguidor. No obstante, es una buena forma de disfrutar del juego con los más pequeños o jugadores menos experimentados. Si trabajan de cara al futuro en esta funcionalidad, podríamos tener un Pokémon totalmente cooperativo. ¿Molaría, eh?

Gráficamente no hay queja posible. El apartado gráfico es una evolución de lo que vimos en Pokémon Sol/Luna, y ese minimalismo ofrece gráficos limpios sin perder detalle, lo que le da un aspecto fresco y bonito a la vista. Una de las cosas que me gustaron es que al entrar a un domicilio o establecimiento se observan cuadros o fotos detallados en vez de la típica imagen borrosa para rellenar espacio. En esta ocasión vemos una foto familiar con todos sus miembros o las ofertas en una tienda. Los mismo sucede con otras ubicaciones que tienen una decoración vistosa, y esto se traduce en un conjunto más agradable. En cuanto a los temas musicales, no han perdido su gancho a pesar de los años, y estas nuevas versiones siguen gozando de la potencia y alegría del original. La música de la intro sigue poniendo los pelos de punta.

La conectividad de Pokémon Let’s Go con Pokémon GO fue una de las principales características anunciadas. Ahora ambos títulos se pueden sincronizar con Pokémon GO mediante Bluetooth. Puedes añadir tantas cuentas como quieras. También podrás realizar los habituales intercambios online y local con tus amigos. Lo importante es hacerse con todos. Pero si quieres repartir tortas con tu pokémon, los combates en local y online también estarán disponibles. Sé el mejor entrenador del mundo.

En resumen, Pokémon Let’s Go es un título que quiere aunar nostálgicos y nuevos entrenadores alrededor de su Nintendo Switch en uno de los títulos que marcaron a toda una generación. Pokémon Let’s Go es sin duda un estupendo remake de un juego para el que no pasa el tiempo y sigue siendo tan divertido como el primer día.

Arashi
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Aparte de patear traseros de piratas como gobernadora en Mêlée, soy una fanática de los videojuegos desde que de pequeña me regalaron la Atari 2600. Adoro las aventuras gráficas y los RPG, pero no le hago ascos al resto. Otra de mis pasiones es todo lo relacionado con Japón.
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