Análisis Days Gone

Sony ha trabajado de forma ardua en potenciar el catálogo exclusivo de su PlayStation 4, y uno de los resultados a ese esfuerzo es el juego que analizamos hoy, Days Gone, una historia post-apocalíptica donde los «engendros» no han impedido que su protagonista Deacon siga tomando las carreteras con su moto, su mayor aliada para sobrevivir a contracorriente de este mundo hostil.

Days Gone nos propone un mundo abierto en el que encontraremos aliados y clanes hostiles, todos a su vez con un factor común contra el que defenderse a tener en cuenta: los engendros; humanos infectados por un desconocido virus que los transforma en seres irracionales y destructivos. Deacon, nuestro protagonista, es un motero hastiado, que a raíz del cambio de paradigma en la humanidad intenta sobrevivir como puede junto a su mejor amigo Boozer, con el que hace fuerza para mirar adelante y no pensar en los seres queridos y forma de vida pasada.

Claro está, los recursos están difíciles y necesitaremos buscar nuestra supervivencia a lo largo del mapa. Nos espera un gran escenario abierto a recorrer a lomos de nuestra motocicleta, con la que cruzaremos pueblos abandonados, nidos de engendros, hordas descomunales migrando entre zonas y asentamientos de grupos de personas que intentan sobrevivir como nosotros, con los que podremos negociar y hacer encargos con el fin de poder volver a ver el sol salir al día siguiente.

La motocicleta de Decon nos permite explorar el basto mapeado  y centraliza una gran parte de la jugabilidad, quizás el toque más original del título. Nuestro vehículo a dos ruedas necesitará de reparaciones si no andamos con cuidado, pero si llevamos con nosotros chatarra de la que encontramos en cualquier vehículo abandonado o repartida por el mapa, Deacon no tiene problema en hacer una reparación rápida para seguir adelante. La moto también nos pedirá gasolina muy a menudo. Para rellenarla contamos con bidones que solo podremos recoger para usarlos en un momento dado, gasolineras a las que nos podemos acercar con el riesgo de ser atacados, o en los mecánicos de los asentamientos, donde, eso sí, nos cobrarán por ello.

Según hacemos encargos para los distintos campamentos aliados podremos subir el nivel de confianza con ellos, y así el mecánico ampliará las capacidades de nuestra motocicleta. Podemos, y deberemos, ampliar el tanque de gasolina, su resistencia, instalarle un nitro e incluso cambiarle ciertas piezas y adornarla por simple disfrute, sin aportar nada a su rendimiento.

Hay varios tipos de misiones que tendremos que llevar a cabo durante la aventura, además de las misiones principales de historia, que suelen contar con algún elemento diferenciador como ir acompañado de un aliado. Tenemos las misiones de caza-recompensas en las que algún líder de campamento nos insta a limpiar zonas de «rippers» o saqueadores, bandas hostiles del juego, normalmente cercanas a su campamento. Otros personajes nos pedirán que limpiemos nidos de engendros, y eso hará mucho bien para ti también, ya que esa zona quedará bastante más despejada en un futuro y te la desbloqueará para hacer viaje rápido (si intentas hacer viaje rápido a una zona y por el camino quedan zonas de nidos, no te permiten llevarlo a cabo).

En algunas ocasiones nos pedirán que atrapemos a otros motoristas en persecución, un apuntado automático nos ayudará a abatir la moto disparando a la rueda, mejorando en puntería según nos situemos cerca y de forma estable mientras conducimos. Aunque son algo caóticas se agradece porque dan algo de variedad. La pega de la mayoría es que en muchos momentos se hace obligatorio hacerlas para que «salten» las misiones principales, empujándote a hacer estas misiones divertidas en principio, pero que pierden el interés según pasan las horas al ser simplemente eso, secundarias.

Dentro de las misiones principales más distintivas tienes las que se basan en «Nero» una misteriosa organización que dejó varios campamentos por el mapa, donde encontraremos tras completar un pequeño puzle unas inyecciones que Deacon no duda en usar para subir la barra de vida, la resistencia o la «reacción», el tiempo bala que podemos usar en momentos de acción.

En combate, podemos atacar con cualquier arma que compremos o encontremos por el escenario. Hay armas cuerpo a cuerpo de todo tipo, desde tablones de madera a hachas más potentes, todas con sus características propias. A distancia, tenemos todo tipo de armas de fuego, además de la ballesta, para la que podemos «craftear» flechas recogiendo ramitas por el mapeado. Las vendas, los cócteles molotov y otros objetos, también podremos crearlos recolectando sus ingredientes, aunque el crafteo queda en algo anecdótico y no se hace muy obligatorio usarlo. Sí echaremos en falta la munición, la cual encontraremos por el mapa, comprándola en los campamentos o «cosechándola» de los enemigos abatidos (los cuáles parecen ir siempre justitos).

Si en algo destaca Days Gone es en su ambientación y apartado audiovisual. El mundo abierto está muy conseguido y se nota un trabajo sobresaliente en los detalles «apocalípticos». Los asentamientos están construidos con «restos», el paisaje está lleno de basura, ruinas y en general «dejadez», y eso con un apartado técnico asombroso que ayuda a la inmersión del juego. Desgraciadamente, encontramos algunos problemas; texturas que cargan tarde, modelados que no acaban de cargar, enemigos que «aparecen» de la nada, empañando lo más impresionante del juego.

Days Gone es una aventura disfrutable, que en poco que te metas en su excelente y detallada ambientación te mantendrá enganchado durante horas. Tiene algunos fallos técnicos, es verdad, pero no empañan la experiencia de juego que se hace muy entretenida. La duración del juego si parece algo estirada y puedes tener algunos momentos en los que simplemente haces secundarias para que salga la próxima misión principal, y no por gusto. Aún así, a poco que te gusten los juegos de acción, aventura y apocalipsis zombi, es de lo mejor que vas a encontrar, por lo que es muy recomendable. Puedes comprar Days Gone al mejor precio gracias a OfertasJuegos.com

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Museboy

Como la mayoría de vosotros, crecí jugando a videojuegos y ahora intento transmitir toda la pasión por este mundo en La Fortaleza de LeChuck. También busco ofertas de videojuegos. Seguidme en Twitter y sabréis de qué hablo.
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