Blade Runner: Una aventura gráfica de película

Los que vivimos la década de los 90 enganchados a un ordenador tuvimos en el género de las aventuras gráficas una fuente inagotable de historias con las que disfrutar y devanarnos los sesos. En una época repleta de títulos míticos que marcaron la pauta, siempre me gusta recordar entre todos ellos a un juego que venía en 4 cedés (al menos no eran tantos como los 7 que conformaban ‘Expediente X’, cuya caja necesitaba un atril para mantenerse en pie). Dicho juego toma como punto de partida una de las películas más recurrentes de cabecera, lo cual puede crear un cierto escepticismo, sabiendo lo que suele pasar con los productos derivados de obras del celuloide, creados principalmente para aprovechar el tirón de los fans y por norma general de una calidad que no hace honor a la obra original. Nada más lejos de la realidad: la aventura gráfica de 1997 basada en Blade Runner, obra de Westwood Studios, es una de las mejores videoaventuras que he jugado y aún hoy día sorprende agradablemente por su densidad y abanico de posibilidades.
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“Nuestro lema es ‘Más humanos que los humanos’.” – Tyrell

Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orion y ver rayos cursis brillar a través de una puerta a la que le pusieron, por obra de las musas de la improvisación, el nombre de un poeta alemán es una nimiedad, comparado con lo que mis cansados ojos tras el monóculo llegaron a disfrutar en mi fallecido Pentium 200 MMX, cuya placa base descansa merecidamente en el Valhalla de los guerreros. Gracias a él disfruté de grandes juegos, a pesar de sus limitaciones y de no poder gozar de los “pepinos” de la época. Duke Nukem 3D, Quake, y cualquier cosa que estresara a la tarjeta gráfica eran injugables, por lo que mi reducto de juegos de la época se centraba sobre todo en los juegos deportivos que no pidieran mucha máquina y en las aventuras gráficas. Hasta Grim Fandango me iba a tirones.

Eran tiempos revueltos; en ese año -según John Carpenter– ‘Snake‘ rescataba al presidente en una espectacular fuga de Nueva York y… Bueno, no… Lo que pasó en realidad ese año es que el otro Snake estaba descansando en su retiro autoimpuesto, un año antes del incidente de Shadow Moses, mientras que el presidente real de los E.E.U.U. era motivo de mofa mundial por ciertos ‘incidentes‘ en su despacho oval. Mejor no comparar ficción con realidad.

La cuestión es que aquel mismo año (en nuestra actual -y real- línea del tiempo), vio la luz Blade Runner, una “videoaventura”, como se bautizó en la época, que no era más que una clásica aventura point-and-click, basada en la película homónima, pero con una trama independiente o paralela, aunque compartiendo totalmente el universo creado por el genial Ridley Scott.
Era inevitable que apareciera en este artículo esta composición: coches voladores y geishas en pantalla gigante

” Recuerdos. Usted habla de recuerdos.” – Deckard

El año pasado se cumplieron 30 años del estreno de Blade Runner, la película cyberpunk por excelencia y, con seguridad, el film más influyente en el género de la ciencia ficción. Eso es algo que podemos aseverar hoy en día, puesto que en el momento de su estreno curiosamente pasó con más pena que gloria; la taquilla de la época no la respaldó y la crítica la tachó de lenta y ambigua. Con el transcurrir de los años acabó alcanzando el merecido estatus de cinta de culto gracias, aparte de la excelente ambientación, a las interpretaciones legendarias de Harrison Ford y Rutger Hauer.

Para conocer el orígen de la historia hay que remontarse al relato de 1968 de Philip K. Dick, “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, en un planeta tierra prácticamente inhóspito tras la Tercera Guerra Mundial, donde la humanidad se ha expandido a través del universo en busca de pastos más verdes, los animales son réplicas de los originales prácticamente extinguidos, y dónde nos encontramos con unos androides desarrollados por la Tyrell Corporation que son el meollo principal de la historia: Los famosos Nexus 6. O dicho de otro modo, los Replicantes creados para llevar a cabo trabajos peligrosos que un humano no haría, pero que han sido tan inteligentes como para generar algo parecido a las emociones, y por tanto de desarrollar rebeldía contra los tiranos y esclavizadores humanos. Esta rebelión amenaza el status quo humano, y por tanto se creó un cuerpo especializado en detectar y ejecutar a dichos replicantes. A este cuerpo se le denominó los “Blade Runners“, y como dice el prólogo de la película: “Tenían órdenes de tirar a matar al ver a cualquier Replicante invasor. A esto no se le llamó ejecución, se le llamó retiro. Si os interesa profundizar en la trama os recomiendo fervientemente que leáis el libro o veáis la película, ya que aquí nos vamos a centrar en el videojuego… al menos en el segundo de los que salieron aprovechando el buen nombre de Blade Runner.
Esta rata gigantesca es el equivalente en Blade Runner a la oveja de Broken Sword. Quien haya jugado a ambos entenderá…

Ciertamente, hubo un primer videojuego de Blade Runner. Sin embargo, es el ejemplo perfecto de en qué se convierte habitualmente, por desgracia, un videojuego basado en una película de éxito. En un producto tedioso sacado rápido, mal, y que roza la humillación sobre aquello de lo que se aprovecha el nombre. Ni siquiera sirve de excusa el hecho de que su lanzamiento data en 1986, para Spectrum, Commodore 64 y Amstrad CPC. Es un juego en el que perseguimos replicantes para retirarlos, pero sin ninguna gracia. Francamente no merece la pena ni la curiosidad de probarlo. Para que no se diga, a continuación me he tomado la molestia de buscar un vídeo de dicho juego, que como mucho puede atraer a amantes de lo retro, pero éste no es EL videojuego de Blade Runner que vimos 11 años después.

“¿Mi madre? Le voy a hablar de mi madre.” – Leon

Para hablar del videojuego de Westwood Studios lo primero que habría que mencionar, argumentalmente, es el acierto de no querer realizar una secuela o adaptación directa de las historias del libro o la película. Es más, hay que alabar la intención de crear con la trama una aventura gráfica, en lugar de emplear otros géneros más activos. La aventura gráfica era la mejor manera de trasladar ese espíritu de cine negro detectivesco que es en realidad Blade Runner, a pesar de situarse en un futuro apocalíptico. Así pues, nos encontramos con una historia totalmente nueva en la que encarnamos al Blade Runner novato Ray McCoy, personaje con el que crearemos profundos lazos de empatía, gracias a la libertad de decisiones que afrontaremos. Como McCoy, deberemos investigar un asesinato ocurrido en una tienda de animales, y lo que comienza como un asunto trivial acabará conduciéndonos tras la pista de un grupo de replicantes rebeldes, y a complicarse de tal manera que nos hará poner en duda la concepción del mundo que dábamos por supuesta.

La historia, como hemos comentado, transcurre de forma paralela a la película, así que nos encontraremos con muchos personajes y localizaciones que también visita Deckart en la cinta de Scott. La casa de J.F. Sebastián (con la partida de ajedrez a medias), el anuncio de la geisha mientras sobrevolamos con nuestro coche patrulla L.A., los garitos callejeros de comida china, la Tyrell Corporation… además de otras muchas sorpresas y guiños al material original que si habéis visto la película os podréis imaginar. Un ejemplo de la compatibilidad del juego con el universo la tenemos cuando al principio investigamos la escena del crimen de la tienda de animales, y se nos comenta que otro “caza pellejudos” ha estado haciendo las mismas preguntas que nosotros, en clara alusión al personaje de Harrison Ford.
El apartamento de McCoy nos recordará al de Deckard y-… ¡Eh! ¡Tenemos un perrete! (Artificial,claro)
La verdad es que el título es de los que mejor han respetado una licencia original en la historia del videojuego. Y por supuesto se aprovecha de ello haciendo uso de las excelentes armas de las que la película disponía, como por ejemplo la soberbia banda sonora que Vangelis compuso para el filme, empleada también para este juego. Con semejante sonido ambiental la experiencia de investigar, y en definitiva vivir, en esta ciudad oscura y peligrosa es algo impecable. Simplemente por asomarse al balcón del apartamento de McCoy y dejar pasar unos minutos contemplando la ciudad merece la pena el jugar a este título.

“¿Le gusta nuestro búho?” – Rachael

“¿Es artificial?” – Rick Deckard

“Naturalmente.” – Rachael

Jugablemente el estilo es tan simple y clásico como puede ser el sistema “point-and-click” de toda la vida. Con el botón izquierdo nos moveremos por fondos pre-renderizados, examinando aquellos objetos en los que el curso cambie de azul a verde. Con el botón derecho del ratón sacaremos el arma, y el cursor cambiará a una especie de mirilla triangular, que cambiará al color rojo allí donde podamos hacer blanco. Esto le añade un componente de acción al juego, ya que en ocasiones tendremos la necesidad de hacer gala de nuestra puntería.
En cuanto a las conversaciones, punto fundamental ya que es un juego con mucho texto, podremos elegir los temas sobre los que hablar a partir de una premisa general entre las opciones a elegir. En muchas ocasiones podremos incluso elegir responder de forma “educada”, “irascible” u otras formas de personalidad, siempre que al principio de la aventura hayamos escogido la opción “a elección del usuario”. Y es que esta es una de las grandes características de este juego: Al empezar una partida podemos elegir, aparte del nivel de dificultad, la personalidad de McCoy (amable, borde, normal..) y la partida CAMBIARÁ MUCHÍSIMO depende de lo que elijamos. La mejor opción, sobretodo para la primera partida, es dejar todo a nuestra elección, ya que si no el personaje actuará de forma automática en conversaciones y decisiones, quitándole un poco de gracia al asunto.
El Esper tiene una precisión microscópica. Muérete de envidia, Horatio.

Si habéis visto la película recordaréis que los Runners disponían de material tecnológico que sería la envidia del CSI. Pues bien, en el juego tendremos ocasión de poner en práctica los mismos artilugios, como por ejemplo el famoso test de Voight-Kampff, en un minijuego muy bien llevado que sirve para averiguar si el interrogado es Replicante o humano. Monitorizaremos el ojo del sospechoso y sus reacciones nerviosas y, a base de preguntas que buscan crear una respuesta emocional en el sujeto, intentaremos desenmascarar o confirmar la humanidad del interfecto. Tenemos tres niveles de intensidad: baja, media o alta. Hacer muchas preguntas de baja intensidad no nos llevará a ninguna parte, pero si hacemos muchas de alta intensidad el sujeto puede mosquearse y mandarnos a freír los Rayos C a la puerta de Tannhäuser, y negarse a seguir respondiendo. El equilibrio será la clave.

El otro objeto famoso de la película, el Esper, nos servirá para analizar fotografías en nuestro apartamento o en comisaría. Esta tecnología ya parecía increíble en la película, por los giros de cámara que se realizaban en una foto cuando la ampliaban. Bien, pues en el juego esto se exagera hasta el absurdo, donde veremos ampliaciones en que la cámara llega incluso a hacer giros imposibles para ver la cara de un sospechoso que estaba oculto detrás de un objeto de la fotografía. Pero, eh, es ciencia ficción. Y además es un juego, mejor no darle muchas vueltas… Y nunca se sabe qué deparará el progreso.

  “¿Se ha hecho el test a sí mismo alguna vez?”  – Rachael

Y todo ello nos lleva a lo que realmente hace grande el juego, además de un envoltorio muy cuidado y un respeto absoluto por la obra referenciada: La enorme libertad de decisiones y de finales que dichas decisiones conllevan. El argumento cambiará radicalmente dependiendo de lo que hagamos, hablemos, o matemos por el camino. Incluso puede que cambiemos totalmente el escenario final sin darnos cuenta, por alguna tontería que no creamos importante. Por poner un ejemplo: como hemos dicho, clicando el botón derecho sacamos el arma. Pues bien, hay personajes a los que no les gusta especialmente la policía, y menos si son agentes especiales que se creen por encima de la ley. Si sacamos por casualidad el arma en presencia de cierta persona, se escandalizará y nos instará a largarnos con viento fresco de su propiedad. Esa persona es básica para uno de los finales más satisfactorios, pero al declararnos su antipatía desaparecerá el resto del juego, y el final para el que le necesitaremos no lo tendremos disponible y se desarrollará de otra manera (que también dependerá de decisiones posteriores). El abanico de posibilidades es inmenso. Podemos matar en un callejón abandonado a un inocente en una persecución a un replicante y decidir si asumir la culpa y caer en desgracia ante la sociedad, o deshacernos del cuerpo en un contenedor y rezar porque nuestro error no salga a la luz. Podemos colaborar con los replicantes, ser un Runner despiadado, intimidar a los testigos a punta de pistola, tener don de gentes con ellos, cargarnos a la chica de la película, ligárnosla…
Papi está en casa, y viene dispuesto a liarla…

La historia principal se desarrolla, más o menos, de la misma forma hasta llegar al cuarto CD y a la parte final, donde todas estas decisiones que hemos ido tomando durante la trama pueden explotar en varias ramificaciones y realmente se nota esta libertad que comentamos, dando lugar a situaciones completamente opuestas y diferentes entre sí. Esto le da una rejugabilidad inmensa a Blade Runner, ya que en una partida podemos ser un caza Replicantes, en otras un Replicante, o un humano haciéndose pasar por Replicante, o mi preferida: No se sabe qué (queda en el aire) atrapado en una gran conspiración…

Según Westwood Studios, Blade Runner consta de 30 finales diferentes, algunos con pocas variaciones entre sí, las cosas como son, pero aún así habla muy claramente de la variedad de argumentos y posibilidades que ofrece esta simpar aventura gráfica.
Clovis será nuestro carismático y mortal enemigo en esta aventura… ¿O nuestro… aliado?

“La luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad de tiempo. Y tú has brillado con mucha intensidad, Roy.” – Tyrell

El apartado gráfico de Blade Runner es bastante correcto, teniendo en cuenta que hablamos de 1997 y se optaron por unos fondos pre-renderizados que pretenden homenajear el aspecto cinematográfico del film. A esto se añade las secuencias introductorias en FMV cada vez que vamos de un emplazamiento a otro, que son una referencia directa a escenas sacadas de la película y que sumergen aún más al jugador en este universo. Honor especial a los escenarios que reproducen fielmente los que también aparecen en dicha cinta. Sin embargo el apartado gráfico tiene una lacra enorme, que ya incluso en su época hacía sangrar los ojos, y esa es su excesiva pixelación de los personajes en algunos escenarios. Recuerdo especialmente el ascensor del apartamento del protagonista, dónde McCoy parecía sacado del Final Fantasy VII. El horror hecho pixelotes.
En cuanto al doblaje, ya que ya hemos comentado la excelencia del apartado sonoro, destacar que el juego llegó traducido completamente al castellano, y el trabajo de los dobladores es correcto, aunque algunas voces sonaban un poco desganadas. El doblaje inglés es mucho mejor, como suele suceder, pero es que además tiene el plus en este caso de que se contrató a muchos de los actores de la película original que repiten personaje para darle voz. Al menos cabe destacar que hubo el interés por parte de la distribuidora de localizar a nuestro idioma esta obra.

Si somos fans de la película reconoceremos más de un par de cosas en el apartamento de Sebastian.

“¡Lástima que ella no pueda vivir! ¡¿Pero quién vive?!” – Gaff

En definitiva, y pese a sus defectos, Blade Runner es una de las mejores aventuras gráficas que ha pasado por un PC, merecedora por méritos propios de ingresar en el panteón de los dioses en el que incluiríamos los grandes títulos de LucasFilms, Sierra o Revolution. Es además un raro caso de adaptación prácticamente perfecta del cine al videojuego, honrando sin paliativos a la película en la cual se inspira. Cae un poco en la repetición de personajes, ya que tanto McCoy como Clovis, el líder de los replicantes, recuerdan demasiado a Deckard y Roy Batty en el celuloide. A su vez Lucy hace el papel de la chica Replicante, al estilo de Pris, el personaje de Daryl Hanna. Sin embargo, si se es fan de la película se disfrutará mucho de la intervención de personajes que ya conocíamos como J.F.Sebastian, Rachael, Gaff, o el todopoderoso y ‘creador’ Tyrell.

Blade Runner es una aventura gráfica excelente y poco reivindicada. Un juego en el que pondremos a prueba nuestra pericia detectivesca, además de nuestra moralidad y capacidad de decisión ante situaciones límite. Aventuras hay millones, pero con la densidad, variedad y rejugabilidad de Blade Runner muy pocas. Interesante para amantes del género, imprescindible si además somos fans del universo decadente y distópico surgido de la mente del polémico escritor Philip K. Dick. Los momentos que regala esta aventura ni mucho menos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia… Es hora de rejugar.

 

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Se peleó de pequeño por hacer funcionar un ZX Spectrum, lo cuál no presagiaba nada bueno a largo plazo, aunque curiosamente él lo recuerda con cariño. Ya de mayor, sufrió un terrible accidente al retirar un USB de su puerto sin esperar a qué fuera seguro quitarlo. La catástrofe asoló medio continente, aunque la radiación le concedió el superpoder mutante de escribir sobre todo lo que a él le apasiona. Entre otras cosas, por supuesto, sobre “eso de los marcianitos”.
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  • Muy buen juego y mejor película! la verdad que como aventuras grafica es super completa, con unos graficos geniales para la epoca y lo de toma de decisiones y diferentes finales fue un gran avance. Ay Westwood, que grande eras :_

    • Es de los juegos que más he rejugado, entre otras cosas por ver los diferentes finales que proponía. También lo recuerdo como algo complicado, sobre todo de la mitad en adelante, porque la primera vez me atasqué bastante tiempo. Además de no saber que hacer con la maldita rata del tablón que siempre me mataba de una u otra manera…

      Un juego increible para el año en que salió y que

  • Alberto

    una aventura muy completa, me parecio tan fascinante como la pelicula y tuve la necesidad de jugar varias veces para ve que pasaba si hacia otra cosa. Buen articulo.

  • quillermog

    Madre mia q recuerdos!! Lo jugué antes d ver la peli y me pareció todo un alarde para aquella época. Grandisimo articulo!!

    • @alberto y @quillermog: Me alegro que os haya gustado el artículo, gracias por tomaros vuestro tiempo para leerlo xD

      Me sorprende y a la vez me decepciona un poco lo infravalorado que está este juego a la hora de recordar las aventuras gráficas clásicas, cuando es uno de las más redondos y complejos creados…

  • Recuerdo que cuando compramos nuestro flamante Pentium III 500Hz nos venía de regalo Blade Runner. La coña es que lo quise jugar y estaba completamente en inglés. El regalo se quedó muerto en un rincón. Elaine ya me había hablado de este juego, y la verdad es que un día tengo que ponerme a ello, me veré la peli de nuevo para arrancarme las ganas, aunque la lectura de tu artículo ya me ha dado un

    • No hace falta que te convenza, si Elaine te lo recomienda será por algo… 😉

      Ahora es muy fácil de encontrar en muchas webs, y legalmente de abandonware. Además en España se tradujo completamente (que mala suerte que te lo dieran sólo en inglés). En cuanto si es mejor ver la peli o no antes de jugarlo.. no es estrictamente necesario, porque es una historia paralela, pero si se hace se