Un día cualquiera en Stardew Valley

Todos los días me levanto a las 6 de la mañana. Lo primero que hago es saludar a mi perrete Nozomi y miro por la ventana a ver qué tal día hace. Salgo de casa y echo un vistazo a mis otros animales. En el corral, mis gallinas parecen estar felices, les relleno el comedero de heno y recojo los huevos que han puesto durante la noche. Les abro la compuerta para que correteen al aire libre. En el establo, de las cuatro vacas que tengo, parece que una de ellas hoy no tiene leche. Ordeño las demás y les doy comida para que recuperen fuerzas. Por supuesto, también les abro para que pasten la hierba fresca que nos ofrece la primavera si les apetece. Salen todas corriendo.

Ya son las 9 de la mañana “y todavía no he hecho nada”, me digo. Toca regar lo sembrado, o no habrá buena temporada de recogida. Parece que algún cuervo se ha comido alguna que otra hortaliza, de hoy no pasa el poner un espanta-pájaros. Tengo ganas de ver a Emily, y si no me doy prisa entrará a trabajar en su turno de tarde en el salón de Gus. Dejo la granja por hoy y me voy al centro de Pueblo Pelícano. Iré antes de que cierren la tienda de Pierre’s a comprar unas semillas. Sí, ya lo sé, son un poco más caras que en MercaJoja, pero no me gusta ese sitio, esos grandes almacenes me recuerdan a la ciudad. De paso me haré con algún regalo para dar una alegría a Emily.

Parece que la Amatista le ha encantado a Emily, pero lo que le entusiasma de verdad es la moda y la costura. Tengo que ampliar mi establo y comprar algunas ovejas. Con la lana y un telar, haré telas para que pueda practicar su auténtica vocación. Seguro que le encantará. Se me han hecho las tantas y estoy cansadísimo, más vale que lo deje por hoy.

Ha llegado el invierno y nieva de forma muy violenta, mi huerta está totalmente blanca y mis animales a cobijo, calentitos con el radiador que les he instalado. Para sobrevivir y tirar adelante la granja, hoy toca ir a la mina, debo sacar materiales -y dinero- si quiero mejorar el equipamiento de los animales, instalar regaderas automáticas, etc.

De camino me he cruzado con Linus, dice que la gente no acepta que a él le guste vivir con lo que la naturaleza le da. Y es verdad, me he fijado que el pueblo le hace el vacío, pero creo que Linus tiene mucho que ofrecer en su interior, sabe más que nadie aprovechar los ingredientes silvestres para hacer platos que te den energía para llevar una granja.

El gremio de aventureros me insta a explorar al máximo la mina, bajando a sus profundidades más desconocidas, pues dicen que me premiarán, pero lo importante es la espada que me han ofrecido para poder defenderme de los monstruos que habitan la cueva. Carbón, carbón, piedra, mucha piedra, menas de cobre, necesito más menas de cobre, de hierro también. Una Geoda, se lo llevaré luego a Clint para que averigüe que hay dentro, y seguramente lo done al museo de Gunther. Sigo bajando, y cada vez los monstruos son más fieros, pero estoy seguro de que puedo encontrar algo importante si bajo más.

¿Qué ha pasado? Maru me ha encontrado en el fondo de la mina, dice que me he desmayado, que me esfuerzo demasiado. Iré a ver al doctor Harvey mañana, ahora necesito descansar. Creo que he perdido la mitad de lo que había encontrado. No vale la pena esforzarse de más, hay que ir poco a poco. Me voy al bar de Gus a tomar algo, contárselo a Emily, y luego a casa a dormir.

Ha sido un día duro, todos lo son, pero no me arrepiento de haberme ido de la ciudad, de dejar el ruido y la contaminación al venirme a Stardew Valley. Es una vida diferente, más directa con la naturaleza y también más agradecida. Cada año vienen más vecinos a Pueblo Pelícano, cada uno por sus motivos. Y por supuesto, hay espacio para ti. Bienvenido a Stardew Valley.

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Museboy

Como la mayoría de vosotros, crecí jugando a videojuegos y ahora intento transmitir toda la pasión por este mundo en La Fortaleza de LeChuck. También amo la tecnología. Seguidme en Twitter y sabréis de qué hablo.
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