Videojuegos, o Videocuentos?

Cuando éramos niños, nuestros padres nos contaban unas pequeñas historias de fantasía, donde todo terminaba bien y los buenos siempre ganaban. Se llamaban cuentos y eran tan simples que nuestro cerebro tenía que procesar todo poniéndole imágenes. Eso se llama imaginación.

Nuestras primeras leyendas vividas, mucho antes de Zelda 😛

En la época en la que los videojuegos no eran más que cuatro cuadraditos con otros tantos colores moviéndose por la pantalla, debido a limitaciones técnicas claro, también sucedía esto. Nos sumergíamos en lo poco que podías coger de allí, y quizás si la imagen de la portada del cassette o cartucho eran de nuestro agrado, asociábamos ésta al mundo donde interactuábamos, por ser mucho más tangible y hacer ese mundo más “realista”.

Quién no se imaginaba a esos cuatro pixels del videojuego de MSX, Goody, así?

La mayor parte del trabajo lo hacía nuestro cerebro. Tal como disfrutábamos los cuentos de pequeños, y poco a poco viendo nuevas formas de entretenimiento, y hasta, todavía hoy, seguimos poniéndole a los videojuegos la mayor tasa de disfrute en base a nuestra imaginación.

Todo esto me ha venido a la cabeza después de una situación curiosa en un videojuego situado en un sitio real, y jugado de forma ( más o menos) real. Test Drive Unlimited 2. No os lo esperábais? pensábais que iba a hablar quizás de una aventura o un RPG?. No, no es eso a lo que me estaba refiriendo.

Os pongo en situación. Esta noche pasada estaba jugando a este juego, equipado con el volante de Microsoft, y dispuesto a dar unas vueltecillas de esas que haces por entretenerte un rato. De pronto me doy cuenta de que otra persona “real” pasa cerca mío, y me acerco a chafardear. El chico conducía lentamente, y me situé justo detrás suyo. En el momento que pudo, el inusual jugador, adelantó en una oportunidad que había, al coche que tenía delante, viendo que había linea discontinua, y no venía nadie de cara. Así es, estaba viviendo de forma real, el videojuego.

Le seguí mucho tiempo, y se nos fue acercando más gente, fantaseando con la situación. Ya éramos cuatro personas, parando en los semáforos, conduciendo sin sobrepasar demasiado las normas de velocidad ( Aquí ni 110 ni ostias), y sin salirse jamás de la carretera. No teníamos un rumbo fijo, y algunas personas que se unieron abandonaron poco después, pero yo continué siguiendo a ese primer jugador. Jugaba con el, lo adelantaba siguiendo las reglas, y el cuando tenía oportunidad, también lo hacía. Así un buen rato mientras seguían pasando otros jugadores intentando hacernos chocar o hacer que los siguiéramos a ellos, sin resultado.

De repente escucho risas. El chico no había hablado hasta ahora, y yo también tenía desconectado el micrófono, la verdad, porque ya hacía un rato que no podía contener algo más que sonrisas. Nos reíamos de nuestra situación, tan poco dada en los videojuegos, y como dos personas adultas se imaginaban una realidad dentro de un videojuego. Un momento muy emocionante, que seguro me hará sentir y tener en Test Drive, un recuerdo especial entre todos los videojuegos que he tenido el placer de disfrutar.

Si se utiliza la imaginación dentro de un videojuego, lo disfrutas más que consiguiendo todos los logros y trofeos que tenga, los disfrutas igual que un niño escuchando un cuento de su madre.

LeChuck

LeChuck

Desde las profundidades del Caribe vigilo los mares.
LeChuck
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  • ÉA

    Muy buena. A veces yo también echo de menos volar más mi imaginación, sin sentirme tan encorsetado por el hecho de que hoy en día los juegos te lo dan todo mascado.

    Ho!

  • ¡Viva Scribblenauts! ¡Y Minecraft! ¡Y los SandBox en general!

    Buen post, es entretenido, sobre todo la partida que te echaste con ese chico/a.

  • Muy buena la experiencia, hacer reflexionar la manera de ver los videojuegos.