Super Mario Sunshine, hasta Mario necesita vacaciones

Verano, calorcito, playa, cocos, ukeleles, camisas hawaianas y sobretodo agua, mucha agua. Es lo que necesitaríamos y que un juego como Super Mario Sunshine ofreció en su momento. Mario se toma unas vacaciones en pareja y jet privado para ir a una isla caribeña. Hoy os traemos este análisis retro de un juego que encantó a muchos, veamos el por qué y qué tiene de especial.

Mario Sunshine es el segundo juego de la saga de Mario en plataformeo 3D, vino para Game Cube y con un antepasado con mucha solera como lo fue Super Mario 64, no hace falta fijarse mucho que este juego es una de las mejores formas de mejorar un juego como el 64, o por lo menos lo que debería haber sido este. Tenemos muchos detalles, fases muy variadas, piruetas mucho más fáciles de llevar a cabo y un mundo muy, pero que muy, vivo.
En esta ocasión se le da al jugador la oportunidad de llevar a Mario, en una vista en tercera persona y con una cámara un poco más libre y fácil de controlar con el stick C, además sus habilidades serán muy parecidas a als ya vistas pero se añadirá algo más. Además de los saltos típicos de Mario contaremos con una ayuda proveniente del mismisimo Profesor Fesor (el científico que ayuda a Luigi en su Mansión), tendremos una mochila llamada ACUAC, que escupirá agua de diferentes formas, en momentos lo usaremos a modo de jetpack y en otros de reactor para pegar grandes saltos.

Mario Sunshine nos cuenta la historia de como Mario se ve envuelto en problemas porque hay alguien que se hace pasar por él y va ensuciando toda la isla Delfino con una pintura extraña y mágica, así que después de encerrarlo en prisión lo castigan a limpiarla usando el acuac.
Mario andará libremente por uno de los pueblos de la isla, podremos encontrar secretos, limpiar ese pueblo e ir desbloqueando zonas, pero al fin y al cabo no será más que la plaza central para ir a otras zonas de la isla usando las pinturas que dejará ese Mario oscuro. Visitaremos muchas zonas diferentes de la isla como por ejemplo el muelle de carga, el molino, el parque de atracciones o el pueblo Foresta. Una curiosidad de este juego es que no encontraremos ninguna fase de desierto como es común en muchos Mario.
Puede parecer cansado que siempre veamos zonas que tengan que ver con el caribe, pero todo lo contrario, las fases son muy variadas y este aspecto ofrece una uniformidad y consistencia muy buena.
Sabemos que en Mario 64 conseguíamos estrellas, en este caso lo que deberemos conseguir son los soles de cada fase para iluminar más y más la isla con el poder de todos los soles. Y al igual que en el de 64, también podremos llegar al monstruo final sin conseguir el 100% de los soles.

Gráficamente el juego está plagado de detalles con los que nos sorprende muchas veces Nintendo. Primero de todo veremos que el agua tiene uno de los papeles más importantes del juego, y se nota que le han dado todo el cariño posible a que tanto nadando en el mar como dejándola ir con el ACUAC disfrutemos de esa textura, diría que podemos sentir su frescura si nos tocase.
Después de eso vemos que artísticamente han cuidado muchos detalles además de la uniformidad general al estilo tropical. Los habitantes de la isla, aún así, muestran un estilo simple a diferencia de los enemigos que encontraremos durante el juego.

Un buen detalle es el de la iluminación general, cuando empezamos a jugar no nos damos cuenta pero en realidad el pueblo tiene un tono “apagado” pero conforme consigamos más y más soles veremos que la isla brilla, brilla tanto que molesta, no será un problema si hablamos con uno de los isleños que nos proporcionará unas buenas gafas de sol. A nivel personal he visto pocos juegos que enseñen este tipo de luz solar de forma tan “eficiente”. Aquí si miras al sol directamente tendrás la sensación de que te quema de verdad la visión, el entorno estará borroso y hasta podremos ver que se deforma la visión por culpa del aire caliente.
En cuanto a la variedad en puzles y pantallas podemos estar seguros que no se acabarían nunca, el acuac con sus diferentes modalidades proporciona nuevas ideas y platafomas mucho más complicadas, pero no sólo el acuac proporciona nuevas formas de juego, podemos encontrar carreras de  blooper, nos subiremos encima de ellos y saldremos disparados por encima del agua surfeando.
Habrá también otras fases especiales donde nuestro acuac desaparecerá, y dependeremos de la habilidad para pasarlas, la gracia de estas fases es que están ambientadas de forma retro.

Para completar al 100% el juego será necesario repasar muchas veces el juego en busca de las monedas azules repartidas por el mundo y por las fases, sin duda un reto muy grande y normalmente apto para jugones que quieran demostrar que valen para encontrarlo todo.

En cuanto al aspecto musical estamos ante un juego que recopila muchas canciones de Mario, aunque han creado una banda sonora nueva gracias a esta ambientación tropical y única, no pasa para nada desapercibida para nadie que lo haya jugado.
Para acabar sólo añadiré que este juego ha sido aclamado por muchos, otros lo han criticado por parecerse demasiado al Mario 64, a otros no les gusta por su dificultad, pero yo simplemente digo que este juego está hecho para disfrutarlo con todo lujo de detalles, puedes hacer grandes piruetas en la ciudad principal sin necesidad de irte a ninguna fase, puedes quedarte mirando al horizonte en una de las fases donde vemos una playa al atardecer o podemos irnos a dar un paseo infinito por el agua gracias a una de las mejoras del acuac en forma de motor de agua. ¿Quieres sentir que has ido de vacaciones al caribe? Este es tu juego.
LeChuck

LeChuck

Desde las profundidades del Caribe vigilo los mares.
LeChuck
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