Los videojuegos y la evolución a cultura

Desde pequeñito siempre he tenido un videojuego delante de mí y está claro que eso solamente era un juguete más en mi infancia. Diferente y más adictivo, pero al fin y al cabo un juguete. Un PONG con el que competir jugando a tenis, un simple juego de eliminación de marcianos, otros de carreras y con el tiempo pequeñas aventuras gráficas o novelas interactivas, minijuegos y una infinidad de jueguecitos a cada cual más asombroso.
De los primeros arcades PONG que aparecieron
No nos vamos a extender, pero intentemos introducirnos un poco a cómo hemos sufrido esta evolución después del salto.

 Llegó un punto en el que los juegos pasaron de ser un simple juguete con una trama de trasfondo a ser una historia en la que podemos ser los protagonistas. Imagino que muchos coincidirán con la idea de que desde la época de NES nos encontramos con estas historias donde somos los protagonistas, algo como un libro o película donde controlamos lo que pasará.

Un Mario Bros podría considerarse aún un simple juguete con historia de trasfondo, pero en cambio un Zelda tiene ya algo más en él, sobretodo si estamos reencarnando a un chaval que vaga libremente por un mundo plagado de monstruos y descubriendo como podremos salvar a la princesa.
Sabemos que ya existían los juegos conversacionales que no eran más que juegos de rol adaptados a la informática, pero en la edad de oro de los videojuegos empezamos a ver como esos largos párrafos de texto se iban transformando en imágenes que representaban lo mismo, juegos de rol mucho más visuales, miles de personajes con los que hablar, habilidades para mejorar y largas historias con giros argumentales.
Con el tiempo y conforme íbamos creciendo las aventuras se volvían más complejas, el tipo de juego más elaborado, la forma de mostrarlo mucho más eficaz y es que los videojuegos estaban evolucionando y transformándose en un nuevo medio de ocio al igual que lo han sido los medios antiguos como libros, arte, cine o música.
Sólo hace falta fijarse un poco, los libros no son más que historias donde la imaginación juega un gran papel y no deja de introducirnos en un mundo de aventuras, el arte nos muestra una idea del propio artista, ya sea una visión del mundo a su alrededor o una fiel representación de la realidad, y en el cine podemos juntar estos dos conceptos para que el director o el guionista nos enseñe exactamente lo que quiere mostrarnos, un guión, un mundo imaginario… La cosa está que todos estos medios nos intentaban distraer y sentir que podemos estar metidos en ese mundo.
Mass Effect es un claro ejemplo actual de una novela interactiva
Pero hay que decir que si estos medios necesitaban avanzar para la perfecta inmersión, los videojuegos lo han conseguido. Queremos una historia, un guión interesante, también queremos que un artista nos muestre un gran mundo a su manera y si además tenemos la visión del paso del tiempo será perfecto, pero le falta un elemento básico en nuestra natura, la interactividad.
La interacción de la persona con ese juego es lo que la transforma en el protagonista total de la historia, sentir que todo lo que hacemos tiene repercusiones según las decisiones que tomamos nos transforma en los que controlamos el transcurso y además si este mundo, ya sea imaginario o real, nos atrae tendremos una fórmula perfecta.
Por lo tanto, ¿estamos ante un nuevo tipo de cultura?  Muchos coincidimos que si, y hasta muchos países consideran el videojuego una cultura más. Los libros antes eran simples conjuntos de relatos o información que unos pocos podían leer, el arte ha pasado por muchas fases, desde el simple cartel de información a un cartel elaborado con estilo y diseño, y el cine en sus inicios no era más que un aparato de circo. Todos estos elementos empezaron a su manera y hoy por hoy están considerados cultura, estoy obviando la música aunque esta también forma parte de los videojuegos y su vertiente cultural.
Así pues, ¿quién no ve aquí una evolución clara a un mundo donde el videojuego, además de un entretenimiento, sea un elemento de cultura? Detrás de ellos no dejan de haber artístas que quieren mostrar su idea, y con ver muchos de los juegos indie actuales podemos comprobar que no han creado un simple jueguecito de lanzar pelotas, en muchos hay algo más, un significado, una historia que emociona y que merecen el reconocimiento como artístas.
El videojuego cambia, evoluciona y nos deja recuerdos en la memoria difíciles de borrar, no es un simple juguete, es algo más, si no fuese así no disfrutaríamos cada vez que escuchamos esa melodía en 8 bits que tanto nos ha hecho disfrutar a muchos de nosotros, esa que tenemos grabada a fuego en la memoria. Las vivencias al final son recuerdos y no importa si este recuerdo era de cuando derrotamos a un dragón en un juego, forma parte de nosotros y de lo que nos gusta. Cuidemos de los videojuegos y de lo que significan y pueden llegar a significar.
LeChuck

LeChuck

Desde las profundidades del Caribe vigilo los mares.
LeChuck
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  • Albert

    que recuerdos dle pong en la atari! pues creo que ahora es mas q nunca cultura pq ademas cada vez se parecen mas al cine, creo que eso influye mucho.

  • Comparto tu opinión y el tema de la "interactividad total" es algo increíble pero creo que actualmente la interacción que podemos llegar a experimentar con un videojuego sigue estando limitada ya que aunque cuente con una estructura de toma de decisiones más o menos elaborada, la respuesta del juego, frente a una decisión tomada por el jugador, limitada a su vez por el mismo juego,

    • Precisamente tengo un esbozo para un artículo más completo sobre la interactividad 🙂