¿Demasiados videojuegos? La generación de los niños perdidos

Hay ocasiones en las que la nostalgia invade mi ser y no me queda más remedio que hablar de tiempos pasados, que no en tiempos pasados, con alguien. Hoy es una de esas ocasiones, así que, voy a compartirlo con vosotros.

Recuerdo, de una manera muy especial y emotiva, los largos días de verano en los que salía a la calle a vivir mil aventuras con mis amigos, éramos como los niños perdidos del país de Nunca Jamás. Un día, los videojuegos entraron repentinamente en nuestras vidas, aunque en algunos casos, como el mío, los videojuegos habían estado siempre presentes. ¡El entretenimiento definitivo! ni siquiera teníamos que salir de nuestras casas para poder disfrutar de una gran “aventura”… estábamos totalmente equivocados.
No creo que los videojuegos sean perjudiciales, al contrario, creo que los videojuegos pueden llegar a ser muy beneficiosos y comparto la opinión de Smirk y Herman respecto a ello, lo que ocurre es que me preocupa ver a niños en parques con caras iluminadas por las pantallas de sus portátiles. He de reconocer que no es una inmensa mayoría, pero la minoría es lo que realmente me preocupa. Cuando era pequeño, cada vez que mis padres me compraban un juego, los nervios que sentía en el trayecto que iba desde la tienda a mi casa eran inmensos. Cuando encendía la consola era muy difícil despegarme de ella, pero cuando mis amigos llamaban al timbre, eso era otra cosa. No tenía piernas suficientes para bajar corriendo a la calle a la velocidad que yo quería. ¿Y ahora? ¿Qué ocurre con los niños de ahora?
Todos sabemos que el error es ser extremista, todo ha de tomarse en su justa medida. Los videojuegos nos ayudan a desarrollar nuestra imaginación, a trabajar en equipo, a alcanzar objetivos y a completar retos y, por supuesto, a disfrutar de historias maravillosas y a conocer personajes increíbles. Gracias a ellos hemos podido ser fontaneros, cazarrecompensas espaciales, cazadores de tesoros, spartans y cualquier cosa imaginable.
El no permitir que lleguen a ser perjudiciales no es solo responsabilidad de los padres, nosotros como hermanos o amigos también podemos ser de gran ayuda. La violencia en los videojuegos ya es cosa del pasado, se supone que las personas que compran juegos son responsables y siempre hacen caso al sistema PEGI, pero lamentablemente solo se supone. Yo también he jugado a juegos que son considerados violentos, algunos con más razón que otros, y hasta el día de hoy, no he cometido ningún delito, pero esto es otro tema.
Yo no soy el más indicado para hablar de estos temas, los expertos son Smirk y Herman, pero creo que además de la relativa violencia (es relativa porque como comentó Elaine, a mi parecer, muy acertadamente, en la entrada de Smirk: “Siempre que tus padres estén al tanto de lo que haces y vean que eres lo suficiente maduro e inteligente para separar la ficción de la realidad no veo el problema”), el tiempo que se pasa jugando también debería ser controlado, sobre todo en los casos más alarmantes: bajo rendimiento académico, aislamiento social e incomunicación. Debería ser controlado sino queremos que nuestros niños se conviertan en, literalmente, los NIÑOS PERDIDOS.

Por donde tu vayas y pases, yo paso,
y por donde tu brinques, tambien yo brincare. 
Lirin, liran, lilililiranliron,
lirin, liran, en linea de batallon,
liran, liran, aprendete la cancion, ay lilililililililiranliron.

LeChuck

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Desde las profundidades del Caribe vigilo los mares.
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