Sine Mora: El regreso de los matamarcianos

El género de los shoot ‘em up – los clásicos “Matamarcianitos” de toda la vida -, se prodiga muy poco en la generación de videojuegos actual. Y es una pena; juegos como Ikaruga, Gradius o R-Type no han tenido apenas continuidad, a pesar de la cantidad de horas y monedas invertidas en las recreativas que este tipo de juegos consiguieron en su apogeo. Sine Mora es sucesor directo de ese espíritu arcade, y se destaca como uno de los mejores shoot’em ups de desplazamiento lateral del mercado, ofreciendo acción a raudales, un diseño de jefes impresionante, y una dificultad que pondrá a prueba nuestra habilidad y reflejos. Empecemos a ver, sine mora, por qué es tan grande este juego.

Sine Mora en latín significa “sin pausa”, o “sin demora”. El motivo de este título pueden ser varios. Para empezar, es un juego en el que la acción y el tiroteo va a ser constante. Pero además tendremos a nuestra disposición la posibilidad de jugar con el tiempo a nuestro favor, por ejemplo ralentizándolo a nuestra conveniencia. El juego es un shooter 2,5D, lo que significa que nuestro movimiento se restringirá a dos ejes, con escenarios renderizados en 3D. Nuestra nave se desplaza lateralmente, aunque es digno de mención los movimientos que realizamos al final de cada tanda de enemigos, en una cinemática “cambiando de plano”, para continuar con nuestro ataque sin tregua.
 El sistema de batalla de Sine Mora es muy sencillo y nos adaptaremos a él rápidamente (aunque tardaremos mucho más en dominarlo de verdad). Con un botón disparamos, con otro usaremos el arma pesada de la nave que llevemos en ese momento de entre la variedad que manejaremos, y con un tercer botón usaremos la habilidad temporal que tengamos en ese momento; la habitual en el modo historia será la comentada de ralentizar el tiempo en un modo “tiempo bala”. Simple, aunque la clave estará en ser ágiles y gestionar bien nuestros limitados recursos especiales para no acabar criando malvas en pocos segundos. 
Sine Mora es un ejemplo de “Bullet Hell”. Un infierno de balas.
El concepto del “tiempo” es algo muy importante en Sine Mora, argumentalmente y jugablemente. Éste es un juego de jugabilidad muy clásica, al más puro estilo ‘Old school’. Sin embargo no hay barra de vida como tal. En este caso tenemos un contador de tiempo límite en todo momento que nos indica de cuánto disponemos para acabar la misión. Ese contador cada vez que acribillamos un enemigo aumenta; y por contra decrece cada vez que recibimos un impacto. Hay que tener en cuenta que en este juego se ha respetado la norma general de los “matamarcianos”, que dicta que la dificultad ha de ser elevada, para satisfacción de los puristas. En los modos más exigentes vamos a morir hasta la saciedad.
El modo historia, no obstante, es un reto pensado para que su dificultad sea asequible y podamos disfrutar del argumento sin lanzar el mando contra la pantalla, aunque antes tendremos que aprender a esquivar bien y usar los poderes temporales sólo cuando realmente sea necesario. La trama de Sine Mora, por cierto, también incluye saltos temporales, además de que manejaremos a varios personajes a lo largo de ella. Lejos de ser un argumento de relleno, ofrece momentos interesantes e incluso giros de guión sorprendentes. Se nota que hay mucho trabajo detrás de este interesante universo Steampunk, decadente y apocalíptico, protagonizado por animales antropomórficos. De hecho, es una pena no saber más del mundo creado alrededor de este juego, ya que al final nos queda la sensación de que se le podía haber sacado mucho más jugo, más allá de lo que vemos durante la misión suicida de venganza que une, a regañadientes, a nuestro pelotón formado por renegados. 
Vamos a tener que dar lo mejor de nosotros para salir con vida de ésta
Artísticamente, el diseño de escenarios y niveles es simplemente soberbio. Destaca sobremanera los combates contra jefes, puñeteros como no podían ser de otra forma. El nivel de detalle de éstos es sobresaliente, da igual que sean engendros mecánicos, vehículos imperiales o bestias gigantescas. En el sonido el encargado de la banda sonora es Akira Yamaoka, famoso por sus composiciones en la saga Silent Hill. Yamaoka hay que decir que no ofrece su partitura más brillante, pero en él ha puesto su faceta más industrial, con preferencia hacia sonidos más metálicos y apagados. Algo que, hay que reconocer, va mucho con el universo del juego, pero que no deja ninguna melodía reconocible que tararear al final del mismo.
Tendremos que hacer frente una conspiración y enfrentarnos a todo un imperio. Literalmente.
En conclusión: Sine Mora es un shooter al que, dependiendo de nuestra pericia y paciencia, le dedicaremos más tiempo o no. La campaña en su modo normal dura pocas horas, y es accesible para gente que no esté curtida en este tipo de juegos. Para los veteranos que busquen retos de los buenos, una vez pasada se desbloquean nuevos modos y desafíos que disparan la dificultad al absurdo, lo que hará las delicias de los incondicionales de los shooters. El estudio húngaro Digital Reality, en colaboración con los nipones Grasshopper Manufacture, han realizado un trabajo espléndido en esta puesta al día de los shoot ‘em ups, convirtiendo Sine Mora en el nuevo exponente del género.
Si te gustan mínimamente los shoot’em ups, pruébalo. Si te apasionan, para tí, simple y llanamente, es imprescindible y seguramente ya lo tengas en tu poder. Además, se encuentra prácticamente en todas las plataformas de descarga actualmente (Live, PSN, Vita, Steam) y a precio bastante reducido.  Sólo puedo achacarle la falta total de multijugador, no sólo online sino local, ya que si algo hemos aprendido de machacar alienígenas llevando una nave, es que es el doble de divertido con un amigo haciendo de Player 2.   
Y encima contiene referencias a Porco Rosso. ¿Qué más se puede pedir?
Nota: 8,5 / 10
LeChuck

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Desde las profundidades del Caribe vigilo los mares.
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