Análisis Super HOT

Si algo se le puede achacar a un juego del género FPS es que no suelen buscar originalidad. Quieren ser los más vistosos, un apartado técnico espectacular, muchos efectos y pirotecnia, pero lamentablemente pocas veces el objetivo es sorprender y buscar otros caminos con los que divertir a los jugadores. También es verdad que los jugadores quieran eso, porque se siguen vendiendo en grandes cantidades, pero por suerte cada día hay más desarrolladores que se salen de las directrices. Super HOT llega para desmarcarse de eso. Es un FPS, es divertido, de jugabilidad directa, fresco y eso es lo que vamos a celebrar en este análisis.

Super HOT

La introducción del juego es breve, y enseguida nos metemos en la básica pero atractiva jugabilidad del juego. En un entorno minimalista, varios enemigos de color rojo intentarán eliminarnos, en diferentes escenas y sin conexión entre sí. Nosotros, obviamente, nos defenderemos a base de palos y plomo. Hasta ahí todo bien pero nos falta un ingrediente con el que no contamos en otros FPS, el tiempo.

En Super HOT el tiempo no pasa, a no ser que nosotros efectuemos cualquier movimiento. ¿Te imaginas que en cualquier decisión importante de tu vida pudieras pensar hasta decidir cual será tu siguiente paso?, eso es lo que sucede en Super HOT, según a la velocidad que nos movamos, el tiempo lo hará de la misma forma. Si paramos y observamos, podremos observar la escena con tranquilidad. Sí nos movemos, veremos a los enemigos dispararnos y echarse encima nuestro con sus diferentes armas. Por lo tanto, en inferioridad numérica y con tan solo “una vida”, nuestra gran baza es estudiar cada situación para salir airosos de cada escenario.

Super HOT

¿Escenario como cuál?. Imaginad que a lo lejos tenemos dos enemigos con una ametralladora. Cerca nuestro tenemos a uno con una pistola, y entre unos y otros, una columna. Observamos, nos movemos tras la columna para que los enemigos avancen hacia nosotros. Le damos un golpe al primero que asome, antes de que dispare, y nos hacemos con su arma. Ojeamos un lateral y disparamos al más cercano de los otros dos. Mientras recargamos, el otro avanza y nos dispara, pero vemos la trayectoria de las balas e intentamos esquivarlas. Lo conseguimos (O no, y vuelta a empezar la escena de forma casi instántanea, hasta que lo consigamos) y disparamos a ese tercer enemigo. Super HOT. Super HOT. Super HOT.

Con poca variedad de armas, nuestros puños, y algunos objetos que conseguiremos en el escenario para desarmar o ralentizar a nuestros enemigos en su camino hacia ti, y así avanzar en el juego, con el único objetivo de saber… cuál es nuestro objetivo y porque seguimos enganchados a este juego. Sí, sí, las escenas de acción se alternarán con un sistema operativo parecido al antiguo MS-DOS, que además de servir como menú del juego para cargarlo (C:/Superhot.exe), también trastornará tus neuronas a base de pantallazos en blanco y negro, distorsiones, charlas de texto confusas, y mucha, mucha gracia.

Super HOT

Calificar el apartado técnico de Super HOT es difícil, porque es sencillo, eficiente, pero minimalista, muy minimalista. El blanco, el rojo, y como mucho, el negro, serán los únicos colores que veremos en el juego, aunque no le hará falto de personalidad y ayudará a centrarnos en lo único que necesitamos: una táctica que resuelva el puzle que se nos presenta en cada escenario.

Super HOT es fresco y sorprendente, y gustará a cualquiera que goce de los videojuegos que se salen del guión de cada género establecido e intente sorprender al jugador. Se le puede achacar una durabilidad justita, de unas 3-4 horas según el punto que le cojas al juego, aunque si te digo la verdad, quizás una duración más larga daría lugar a una repetición de mecánica demasiado evidente. En todo caso, tras finalizarlo se abrirán modos con más desafíos si quieres seguir disfrutando de su brillante jugabilidad.

Puedes hacerte con el título en Steam por 22,99€ o, mejor, en formato físico, ya que además de venir con el propio código digital para Steam, curiosamente es más baratoLo podéis conseguir en Amazon por 19,99€.

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Museboy

Como la mayoría de vosotros, crecí jugando a videojuegos y ahora, y desde 2011, intento transcribir toda la pasión por este mundo en La Fortaleza de LeChuck. Además de este mundillo también amo el de la tecnología, seguidme en Twitter y sabréis de que hablo.
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