Análisis Night in the Woods

Las propuestas singulares y divertidas tuvieron su espacio en 2017 gracias a un buen número de indies que se abrieron paso entre los juegos de gran presupuesto. De hecho, la originalidad de muchos de ellos les valió diferentes nominaciones en los The Game Awards. Night in the Woods es otro producto de un Kickstarter que sorprendió por bucear en la problemática de regresar al hogar tras un fracaso. ¿Qué habrá cambiado en nuestra ausencia?

Seguramente conozcas Night in the Woods por su llamativo arte de aspecto infantil compuesto de gatos, osos y otros animalillos que corretean por entornos de formas irregulares. Pero ojo, que no te engañe su estética, la historia del juego se centra en situaciones adultas que más de un jugador habrá vivido en su pellejo, como la vuelta a la ciudad natal y el impacto a nivel personal que ello conlleva. Puede que tú nunca te hayas visto en esta coyuntura, pero seguro que tienes amigos que han hecho las maletas para perseguir sus sueños en grandes urbes. Por desgracia, no siempre sale bien y algunos deben volver al pueblo que les vio nacer. Esta es precisamente la situación de Mae, la gata protagonista de la historia, que tras varios años fallidos estudiando en la universidad, regresa a casa de sus padres en la pequeña localidad de Possum Springs. Allí descubre sorprendida cómo todo ha cambiado a su alrededor: los viejos establecimientos han desaparecido y muchos de sus vecinos ya no están o poco tienen que ver con la imagen que recordaba.

Night in the Woods muestra el día a día de Mae. Todos los eventos que suceden desde que se levanta hasta que se acuesta, siguiendo así una rutina constante que solo se ve alterada por hechos extraños que rompen la tranquilidad del pueblecito. El jugador tiene la libertad de pasear por las calles de Possum Springs y observar los numerosos rincones del lugar. Por allí estarán disponibles para charlar sus curiosos habitantes, quienes nos relatarán un pedacito de sus vidas o asuntos relacionados con el pueblo. Los comentarios y los diálogos cambiarán cada nuevo día, así que es recomendable mirar ese objeto con el que nos topamos cada mañana o hablar con los vecinos que pasan largas horas delante de su puerta para así disfrutar de las divagaciones de Mae, ya que, precisamente, uno de los puntos fuertes del juego es su personalidad.

Si solo has visto ilustraciones, el personaje puede parecer un animalito tierno y simpático, pero cuando pases un rato con Mae te quedarás sin habla con su gran imaginación y espíritu vandálico. Es una experta en montarse películas con las cosas más insignificantes, dejando mudo a más de un pobre infeliz con el que se cruza. Por esta razón repetía acciones a diario. Cosas como observar el triste pájaro de la casa o molestar a los ciudadanos de Possum Springs animaban mi jornada. No me importaba aguantar las inmundicias del oso poeta y sus estúpidos versos con tal de escuchar la respuesta de Mae. En este contexto, es importante señalar que en la mayoría de diálogos existe la posibilidad de elegir entre dos frases, pero no esperéis mucha diferencia porque nuestra irreverente Mae es la reina del sarcasmo, y encima habla por los codos. Relacionado con las opciones de diálogo, tendremos pequeñas decisiones que variarán algunas escenas del juego. Para recordar los momentos más divertidos, Mae los garabateará en su cuaderno. No lo perdáis de vista.

Los habitantes de Possum Springs también tienen sus rutinas. Por ejemplo, la madre de Mae pasa parte de la mañana en casa leyendo estrambóticas novelas y por la tarde se desplaza por trabajo a la iglesia. Al caer la noche, hallaremos al padre espachurrado en el sofá viendo la tele. Solo determinados sucesos harán cambiar las costumbres de cada individuo.

Con quien parece que nada haya cambiado es con los amigos de la banda, Bea, Gregg y Angus, quienes trabajan en las tiendas locales que aún resisten el paso del tiempo. Mi favorita es Bea, una enigmática chica (o debería decir chica cocodrilo) asqueada con su vida en el pueblo; también me gusta Gregg, un tipo jovial para quien no existe el aburrimiento; y por último está Angus, el amigo callado que trabaja en el videoclub.

Muchas de las tardes podremos decidir con quién queremos pasar nuestro tiempo libre, aunque normalmente serán Bea y Gregg quienes estén disponibles. Yo siempre me decantaba por Bea, su aire misterioso me tenia intrigada. Además, deseaba descubrir los problemas que las distanciaron en el pasado. Cada rato que pasaba con Bea, se abría más hasta el punto de participar en las descabelladas ideas de Mae. ¿Robar en la tienda? Vaaale. ¿Ir a buscar fantasmas? Oye, ¿por qué no? Cada encuentro se sucedía en un lugar distinto, disfrutando así de un buen puñado espacios dentro del pueblo y fuera de él. Menudas fiestas nos corrimos Bea y yo.

La progresión de su amistad me pareció muy natural y cercana, haciendo que me metiera de lleno en su historia. Sin embargo, este avance en las relaciones sociales no solo ocurre con nuestros amigos más cercanos, sino también con nuestra propia familia a través de diálogos que propiciarán la revelación de secretos íntimos.

Otra de las cosas que más destacaría de Night in the Woods es la forma tan original que tiene de relatar el peso de la vida adulta, especialmente cuando no se tienen planes de futuro. En la aventura recibiremos información constante de aquello que nos perdimos y del transcurso de la vida de la gente que nos rodea, lo cual nos hace sentirnos fuera de lugar. La realidad será una pesada losa que arrastrará Mae a lo largo del juego y que se agravará con el paso de los días, dando lugar a situaciones difíciles donde se nos recriminará nuestra inactividad.

No obstante, los padres de Mae no serán ajenos al problema e irán “sugiriéndole” con cada vez más insistencia que debería buscar trabajo. De esta forma apreciaremos dentro de Mae dos versiones que luchan para encontrar el equilibrio: la de adolescente que quedó anclada en ese pequeño punto en el mapa y la de adulta que quiere empezar de nuevo.

Night in the Woods es mucho más que un walking simulator, y además de interactuar con objetos y npcs, se nos proporcionan mini juegos muy diversos. Una vez a la semana nos reuniremos con nuestros amigos para tocar en el local de ensayo, momento en el cual tendremos que demostrar nuestra destreza con el bajo en un mini juego similar al Guitar Hero. En pantalla aparecerán hileras de botones que tendremos que pulsar en el momento justo para ir sincronizados con la canción. Si lo hacemos mal no pasará nada grave, pero preparaos para una dosis de autofustigamiento y burlas de la pandilla. ¿Necesitáis práctica con el bajo? En la habitación de Mae se puede ensayar. Pero si no os van los juegos musicales, quizá sea más de vuestro agrado los roguelike, pues en el portátil de Mae os aguarda un juego con terroríficas mazmorras donde será un reto sobrevivir hasta el último nivel. Esta es solo una pequeña porción de los pasatiempos que esconde Night in the Woods, el resto ya los iréis descubriendo. Además de todo esto os gustará saber que es un juego rejugable, tanto por los diálogos y decisiones que cambian ligeramente la perspectiva, como por las escenas que solo veremos dedicando tiempo a alguno de nuestros amigos, lo que significa que para vivir todas las juergas es necesario jugarlo varias veces.

Night in the Woods es un juego que se une al catálogo de títulos con temática social al adentrarnos en el terreno inexplorado de los trastornos disociativos. Una etapa traumática que refleja la aventura en clave de humor a través del personaje principal. Hacer frente a los cambios no siempre es fácil o agradable, sobre todo si has de volver con el rabo entre las piernas a la casa de tus padres. Han pasado muchos años y somos un forastero. Aquello que nos resultaba familiar ha desaparecido y el contacto con nuestros amigos se ha enfriado. Ante este escenario descorazonador, tendremos que volver a tomar las riendas de nuestra vida.

En definitiva, Night in the Woods es un viaje para encontrarnos a nosotros mismos en el marco de un pueblo castigado por la crisis económica. Una experiencia divertida y en ocasiones oscura de unas 8 horas de duración que deja una agradable sensación gracias a la acción de nuestros seres queridos, nuestra principal razón para seguir hacia delante.

Ya disponible en inglés en ordenador, PlayStation 4, Xbox One y próximamente en Switch y dispositivos móviles.

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Aparte de patear traseros de piratas como gobernadora en Mêlée, soy una fanática de los videojuegos desde que de pequeña me regalaron la Atari 2600. Adoro las aventuras gráficas y los RPG, pero no le hago ascos al resto. Otra de mis pasiones es todo lo relacionado con Japón.
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