Análisis Frostpunk

This War of Mine me parece uno de los juegos más impactantes de los últimos tiempos, así que la noticia de que 11 bit studios preparaba un título similar la recibí con mucha alegría. Y aunque el diseñador responsable del primer juego ya no formaba parte del equipo, el concepto de estrategia en tiempo real con decisiones morales sonaba muy bien. Frostpunk es todo un desafío de supervivencia bajo temperaturas extremas. ¿Conseguirás ser el líder que necesita tu gente?

Frostpunk es un juego de estrategia/supervivencia en un mundo helado donde simplemente el fuego es motivo de esperanza y salvación. En este mundo posapocalíptico, una pequeña decisión puede marcar la diferencia y elevar el optimismo de las gentes que habitan tu pequeño universo. El objetivo principal no es otro que mantener a los ciudadanos de tu poblado en unas mínimas condiciones físicas y psíquicas, lo cual estará representado a través de la barra de esperanza y descontento, y de contadores puntuales de enfermos, sin techo y desnutridos. Lo primero que debemos hacer es mantener el refugio caliente, y lo siguiente es asegurarse de que la mayoría de residentes están suficientemente alimentados. Si no mantienes unos mínimos, llegarán las enfermedades, y con ellas la muerte. Esto hará descender el indicador de esperanza y aumentará el de descontento, además de menguar el número de mano de obra para las diferentes instalaciones. Y si no se soluciona a tiempo, el caos se impondrá y con él el temido mensaje de Game Over.

Con el paso de los días, la dureza del juego aumentará

A medida que avanza la partida y se crean nuevas edificaciones, surgirán leyes y normas que marcarán el futuro de nuestro asentamiento. Podrás votar entre varias opciones: permitir el trabajo infantil, cómo tratar a los enfermos y heridos, el uso de las raciones para abarcar más personas, y un largo etcétera. Aprobar leyes problemáticas revolverán los cimientos de tu propia moralidad, que será cuestionada en todo momento por los refugiados. No hay un solo método efectivo para llegar al final, por lo que seguir la filosofía de “el fin justifica los medios” puede ser tan buena idea como inclinarse por el camino de la bondad más absoluta.

Para tocar más de cerca al jugador, continuamente se nos pondrá a prueba con peticiones personales en forma de ventana con el retrato de una persona que tiene un deseo o exigencia. Las peticiones amables a menudo me llegaban con súplicas de madres que querían raciones dobles para sus hijos enfermos, o que le diera el día libre por enfermedad al ser un niño trabajador. En cuestión de exigencias, es más difícil salir airoso y dar una respuesta acertada. Recuerdo como muchos refugiados reclamaban que calentara más hogares y solo habían tres opciones de respuesta: aceptar al completo la petición, prometer el 50%, o negarse por falta de materiales/importancia. Aprobar estas demandas aportan esperanza, pero afecta a nuestros recursos y tiempo, y ello podría desencadenar consecuencias negativas como agotar la energía o comida. Así que no hay ni buenas ni malas acciones, simplemente tenemos que conseguir por todos los medios prolongar la estabilidad del refugio.

¿Hasta qué punto permitirás el trabajo infantil? Tú legislas

Frostpunk continúa la idea de supervivencia de This War of Mine pero la retuerce hasta formar un verdadero juego de estrategia en tiempo real. En un primer vistazo resulta muy parecido a los grandes clásicos del género y dispone del habitual farmeo de materia prima, un listado de edificios y sus upgrades. Sin embargo, es una versión reducida de estos y su campaña está sujeta a aguantar un número determinado de días mientras hacemos frente a los imprevistos que van surgiendo. Los cambios atmosféricos serán nuestro principal obstáculo, ya que las temperaturas gélidas traen enfermedades, y estas pueden diezmar nuestro personal necesario para extraer material. Por suerte, disponemos de intrépidos exploradores que pueden enviarse a recorrer el mundo fuera del cráter y visitar puntos de interés donde conseguir materiales y rescatar supervivientes. Aumentar la población nos irá muy bien en el caso de que nuestro asentamiento haya crecido y nos falten manos hábiles.

El juego intenta hacer brotar nuestras emociones con gritos desesperados de refugiados, anuncios de fallecidos y leyes injustas pero necesarias. Y aunque en la teoría pueda resultar cruel, una vez que te adentras en el juego no produce un impacto real. Los habitantes de nuestro pequeño Estado se perciben como una masa en lugar de seres independientes, es decir, son “minions” a tu servicio, lo que provoca que la dureza de nuestros actos no deje demasiada huella. Todo lo contrario sucedía en This War of Mine, donde controlábamos a pocos personajes y vivíamos muy de cerca sus sentimientos al emprender acciones que afectaban al prójimo. Aún recuerdo con tristeza el episodio de la casa de los ancianos.

Cada cierto tiempo un interrogante aparece en el mapa y con él una petición particular

Frostpunk no despierta la pena, sino el estrés. El tiempo para llevar a cabo los objetivos es limitado, al igual que las jornadas de trabajo, y 12 horas laborales sabrán a poco a la hora de cumplir con los requisitos de la población. Por la noche duermen, eso quiere decir que es difícil que entre carbón en el generador de energía. Y si la gente empieza a enfermar y fallecer, hará falta personal. Todo esto aumenta el descontento y hace caer en picado la esperanza, lo que trae consigo revueltas y la huida desesperada. A partir de este momento, recuperar el control es complicado y la sombra de final pesa fuertemente sobre nuestra cabeza. En estas situaciones es difícil negarse al trabajo infantil u otras leyes impensables en un mundo ideal.

El juego se construye bajo una atmósfera melancólica como su predecesor, pero no golpea especialmente al jugador, sino que lo desafía a crear una sociedad en un mundo sin apenas esperanza. La propaganda y unas leyes retorcidas serán nuestra herramienta para resistir los 45 días que establece la campaña, pero si no tenemos suficiente siempre podemos cambiar entre los escenarios que se desbloquean una vez que hemos cumplido un mínimo de días como líder.

En definitiva, Frostpunk es un juego a medio camino entre los RTS clásicos y la supervivencia vista en This War of Mine, y gracias a su simplicidad y atractivo apartado visual, enganchará a jugones adictos a este tipo de juegos.

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Arashi

Aparte de patear traseros de piratas como gobernadora en Mêlée, soy una fanática de los videojuegos desde que de pequeña me regalaron la Atari 2600. Adoro las aventuras gráficas y los RPG, pero no le hago ascos al resto. Otra de mis pasiones es todo lo relacionado con Japón.
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