Análisis A Way Out

No recuerdo la última vez que me sumergí en un juego donde parte de la trama se desarrollara dentro de una prisión. Me viene a la cabeza vagamente aquel proyecto español llamado La Prisión, un concepto revolucionario en la teoría, pero nefasto en la práctica. El tema de fugarse de la cárcel siempre ha estado presente en nuestro imaginario debido al cine y ahora aterriza en el videojuego de la mejor forma posible, con un juego completamente cooperativo. Esto es A Way Out, así que pásale un mando a tu amigo que es hora de escapar.

Como jugadora que prefiere los juegos cooperativos desde la misma habitación, hace años que estoy observando la progresiva desaparición del modo local. De hecho, hace unos años escribí un artículo titulado “el modo local en peligro de extinción” apenada por una inclinación del multijugador hacia el online, dejando de lado el local incluso en sagas que desde siempre habían contado con la opción de pantalla partida. Esta situación afecta especialmente a jugones que viven bajo el mismo techo, ya que necesitan de diversas máquinas y televisores para disfrutar del cooperativo. A pesar de esta problemática, aún hoy en día podemos encontrar valientes que rompen con las tendencias establecidas y crean títulos como A Way Out, donde el cooperativo local a pantalla partida recupera todo su esplendor.

Quizá hasta hace unos meses no te sonaba el nombre de Josef Fares, fundador de Hazelight, el estudio responsable de A Way Out. Josef saltó a las páginas de los principales medios especializados a raíz de la entrevista que le realizó Geoff Keighley durante los Game Awards. Allí Fares gritó su famoso “fuck the Oscars” como crítica a los GOTY. Desde ese momento, su imagen corrió como la pólvora por las redes sociales y se hicieron múltiples memes, pero detrás de ese bramido se hallaba una importante reivindicación que la industria debería anotar en su cuaderno de buenas prácticas.

Josef Fares viniéndose arriba ante un desconcertado Geoff Keighley

Antes de embarcarse en una aventura con dos presidiarios, su estudio lanzó Brothers: A tale of Two Sons, un juego de plataformas/puzles donde se originó su interés por la colaboración entre dos personajes para resolver rompecabezas. Asimismo, el título se desmarcó de otros similares por la singularidad de controlar a cada hermano con un stick del mando, es decir, el derecho para uno y izquierdo para el otro, lo cual resultaba poco habitual y complejo en un primer momento, pero que lo hacía muy especial una vez que el jugador se familiarizaba con los controles.

Sin embargo, para conseguir una cooperación real y plena era necesario disponer de más de un jugador. Fue así como la idea de Brothers se expandió hasta alcanzar A Way Out, donde dos presos son controlados por dos jugadores y ambos están obligados a colaborar con el fin de escapar de prisión. No suena mal, ¿verdad? Pero había un pequeño problema: EA era la publisher, y dado los últimos acontecimientos, la gente se mostraba desconfiada. Para tranquilizar a la comunidad, el diseñador indicó que tenía total libertad creativa y que, además, los ingresos del juego irían plenamente a su estudio. Pero la apuesta más atrevida a la que se prestaba una gran editora como EA era el “Friend Pass“, una característica que facilita jugar con amigos usando solo una copia del juego, y sin limite de invitaciones. Todo pintaba de maravilla para A Way Out, y el resultado ha sido más que satisfactorio.

Tanto en online como en local, A Way Out siempre mostrará pantalla partida

¿Y qué es A Way Out? Pues una aventura donde nuestro objetivo es huir junto con nuestro compañero de la cárcel. Los jugadores encarnan a Vincent y Leo, dos reclusos con delitos de distinta gravedad y con personalidades totalmente opuestas. Leo es una persona impulsiva y con carácter, y lleva una buena temporada cumpliendo condena. En cierto modo es respetado, salvo por un peligroso matón que lo quiere muerto. En cambio, Vincent es un individuo racional que justo acaba de llegar. Un enemigo en común les hará aliarse con el objetivo de escapar y darle caza. Pero conseguir la libertad no será un camino de rosas y sucesos inesperados harán cambiar sus planes.

A lo largo de la historia se irán desgranando las piezas del pasado de la pareja y surgirán diferencias a la hora de actuar debido a sus personalidades tan dispares. Para meterse en el papel de los protagonistas, hay repartidas una serie de decisiones que marcarán la forma de llevar a cabo el siguiente movimiento. Los jugadores deberán votar si hacerlo de la manera de Vincent (discreta) o la de Leo (violenta). Aunque en cada frase que compartamos con los npcs de cada área comprobaremos las diferentes personalidades de nuestros chicos, lo cual resulta muy divertido. Esta serie de particularidades ofrecen un componente de rejugabilidad en el título.

¿Estilo Leo o Vincent?

Supongo que no es ninguna novedad decir que A Way Out es un juego lineal. Las áreas no abarcan grandes territorios pero si que dan lugar a una pequeña dosis de exploración con recompensas en forma de mini juegos para dos jugadores. Recuerdo que después de una persecución frenética llegué a un pequeño rancho, en ese momento la acción se cortaba en seco para dar paso a unos instantes de merecida tranquilidad. Por la zona habían numerosas actividades dispuestas para divertirte en compañía. Estuve echando unas partidas a la herradura con Museboy, pero no era simplemente lanzar y olvidarse, sino que para incitar a la competición un marcador iba anotando los aciertos de cada personaje. Aunque lo que no van a olvidar mis pobres deditos son los pequeños desafíos como las flexiones, es decir, apretar incansablemente el botón del mando para ganar la apuesta. También es muy entretenido recorrer las localizaciones, como la vivienda dentro de la granja, y toquetear todo a nuestro paso: enchufar la tele, ponernos ropa ridícula, atacar la nevera… Y mientras íbamos registrando el lugar, aparecían sorpresas que nos hacían simplemente sonreír. En otras zonas, las actividades disponibles cambiaban y observamos pequeñas tareas a completar para satisfacer a la buena gente de la zona. Mi favorita era la de una mujer que sospechada de la infidelidad de su marido

¿Recuerdas el Conecta 4?

A Way Out se divide entre momentos de acción donde frecuentemente deberemos ejecutar movimientos rápidos y repetitivos, y otros de paz que nos permitirá explorar, completar tareas y participar en mini juegos sin sobresaltos. El jugador marca el ritmo y puede decidir en qué momento continuar con las obligaciones de los protagonistas. El juego está diseñado para que sea plenamente cooperativo, es así como nos toparemos con puzles donde necesitaremos que nuestro colega nos eche una mano. Por ejemplo, lo más sencillo y habitual: una puerta pesada. Si tiramos los dos a la vez conseguiremos abrirnos paso. U otro más complejo: tener que buscar un objeto escondido mientras que nuestro compañero sujeta algo. Cuando avancemos en la aventura, formaremos parte de tiroteos donde moverse bien entre coberturas y evitar el franqueo de los enemigos será primordial. Este perfecto equilibrio hace que A Way Out sea infinitamente disfrutable.

En el apartado técnico es donde apreciamos ciertas limitaciones habituales de un título de menor presupuesto. En los episodios donde es necesaria la potencia de fuego, el gunplay y las coberturas son muy toscas, haciendo que los personajes se muevan torpemente por el mapa. No obstante, estos momentos son escasos y por lo general A Way Out es un juego muy decente. Sus gráficos funcionan muy bien y se nota el buen uso del Unreal 4 en los entornos del juego.

El apartado visual del juego es bonito y destacable para un juego de estas características

Las buenas decisiones tomadas en torno a A Way Out han hecho que el juego haya colocado más de un millón de copias en el mercado, superando así las expectativas de EA. Esto nos lleva al mensaje que lanzó Fares a su manera (y con copas de más) en el E3: las editoras deben ofrecer libertad a sus estudios y no interferir en su visión, solo así podrán salir a la luz novedosas ideas y propuestas arriesgadas como A Way Out.

Así que, querido jugador, si tienes un compañero de vicios con el que siempre andas detrás de nuevas aventuras, A Way Out es tu juego perfecto. Emprenderás junto a tu colega un emocionante viaje donde solo la estrecha cooperación os lanzará hacia el impactante final. Un atisbo de esperanza para las parejas jugonas que viven bajo el mismo techo y buscan un título más adulto para disfrutar desde el mismo sofá.

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Aparte de patear traseros de piratas como gobernadora en Mêlée, soy una fanática de los videojuegos desde que de pequeña me regalaron la Atari 2600. Adoro las aventuras gráficas y los RPG, pero no le hago ascos al resto. Otra de mis pasiones es todo lo relacionado con Japón.
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